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lunes, abril 15, 2013

Agrigento - Italia

Agrigento

Salimos en dirección a Agrigento. En esta ocasión nuestro hotel estaba en medio de ninguna parte, así que esa noche no saldríamos, lo bueno es que al llegar de noche pudimos ver los templos de la antigua Akragas iluminados en lo alto de las colinas. Son tres templos los visibles, desde el más alto hasta uno más pequeñito. Los tres estaban iluminados y resultaban impresionantes en la noche, dado que la ciudad de Agrigento está algo alejada de los templos griegos por lo que la única iluminación era la de los mismo templos, y dada su buena conservación era como una clara imagen del pasado cuando los templos se iluminaba con antorchas en la oscura noche. Es cierto que el Partenón en Atenas también está iluminado pero la luz de la ciudad alrededor quita misterio a la imagen. Al día siguiente, de camino del hotel al valle arqueológico, pudimos ver a las ruinas de la antigua Akragas , con la imagen de los templos en lo alto de las colinas, un hermoso paisaje y mucho mejor conservado que otros lugares. Las ruinas que actualmente se pueden visitar son las del llamado “Valle de los templos”, que tiene dos partes divididas. Nosotros empezamos por la parte alta que da al templo de Hera. Lo importante es estar a primera hora (abren a las 8.30h), nosotros llegamos antes de que tuvieran las entradas preparadas, pero es que cuando empieza a avanzar el día el calor que pega ahí arriba es considerable. La entrada son 11 euros. Como decía empezamos el recorrido por el templo de Hera subiendo una pequeña cuesta. En realidad no se sabe exactamente a qué deidad estaba dedicado este templo, pero se cree que podía ser de esta diosa. En pie quedan solo algunas columnas, principalmente de un lateral, pero lo que queda está muy bien conservado. Tal y como nos aclaró la guía los templos griegos siempre eran en piedra blanca pero al no haber en esa zona más que roca arenisca lo que hacían era cubrirla de yeso banco y pintarla. Es cierto que resulta raro ver los templos griegos con esa piedra de color amarillento, más cuando he estado por la zona del Peloponeso de Grecia y he visto varias ruinas griegas y tengo en mi memoria otro tono de color. Del templo más elevado, el llamado de Hera, se baja hasta la siguiente colina donde está el templo mejor conservado de todos los del valle de Akragas. Durante el camino se encuentran unas rocas con hoyos arqueados, vacios, que dan aspecto de ventanas al paisaje verdoso del valle, y otros agujeros cerrados. Estos agujeros eran las tumbas griegas, saqueadas por las civilizaciones siguientes. Así se llega al siguiente templo. El templo de la Concordia es uno de los templos griegos mejores conservados e impacta verlo imponente y perfecto. Se llamada de la Concordia porque, como los otros, no se sabe a qué dios estaba dedicado, pero encontraron una piedra en el templo que hablaba sobre la paz y concordia entre pueblos, y de ahí le dieron ese nombre. La causa de su buena conservación es que había sido una basílica cristiana y de cerca se pueden ver los arcos en los muros interiores, y algún que otro ornamento barroco en el interior. Es como si hubieran dejado la parte posterior del templo intacta y en el interior hubieran hecho los cambios para convertirlo en iglesia. Aún así, debido al acceso vallado a su interior no es fácil ver esos detalles de la antigua iglesia y principalmente se ve el estilo del templo puramente griego en su mejor estado de conservación. Es tal su estado que en algunas columnas de la portada se pueden ver resto de colores ocres y blancos. De aquí se baja al último templo de esta zona, que es el templo de Heracles. Antes de llegar a este templo hay una villa vallada que pertenecía a uno de esos ricos obsesionados por lo antiguo que se compro el terreno y se hizo ahí la casa, y como ayudó a la restauración de los templos los de la zona lo tienen como un mecenas del arte griego. Junto al templo de Heracles, del que quedan apenas unas cuantas columnas en pie y es el más destruido de los tres templos visitados, hay unos surcos en piedra que eran por donde se habían desplazado las piedras para la construcción del templo. Tras este templo hay que salir del recinto, cruzar la carretera, y escapar de los vendedores ambulantes, acosadores como en Egipto, y presentar la entrada de nuevo al guardia (así que es importante no perderla ni romperla), para así poder ver el templo de Zeus y alrededores. El templo de Zeus es el peor conservado de todos, solo quedan pocas piedras amontonadas dado que este templo, uno de los más grandes en la época griega, sirvió de cantera para los romanos. En todo caso se pueden ver los capiteles de algunas de las que fueron sus columnas, que son tan enormes que uno puede perfectamente imaginar el gran tamaño que tenía el lugar. También hay una figura de piedra que es un hombre tumbado, en realidad era una de las columnas con figura humana que tenía el templo, que servía de contrafuerte. En el museo se pueden ver tres de estas figuras, aquí solo hay una en la que no se percibe bien el rostro pero sí los brazos, el cuerpo y las piernas. Terminamos la visita y todos fuimos a beber, dado que el sol ya pegaba con justicia, menos mal que estaba en marzo porque en verano debe ser como el Partenón en verano: infernal. Desde ahí hay vistas de lo alto de la montaña donde se creó la ciudad medieval de Agrigento, que no visitamos dado que en los años sesenta se destruyó la armonía de la ciudad medieval con las ruinas griegas.
Visita: Marzo 2013

Mis imagenes: Pendientes

Información para viajar:Pendiente

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