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miércoles, noviembre 30, 2016

Vuelo en helicoptero al Glaciar Eqaluritsist - Groenlandia

Nos dijo el guía que los mejores pilotos han estado en Groenlandia porque es una tierra complicada para aterrizar. No sé si será cierto pero fue la primera vez que el helicóptero vino a buscarnos al lado de la granja donde nos alojábamos, por lo que no había ningún lugar marcado para aterrizar. El recorrido en helicóptero consistía en ir de la granja hasta el monte junto al glaciar Eqaluritsist y regresar. El punto fuerte: sin dudas las vistas. Aunque siempre que viajo en helicóptero disfruto del vuelo, lo que para mía es otro de los puntos fuertes de esta actividad.


Como comentaba recorrimos los valles y montañas verdes de Groenlandia hasta llegar al glaciar Eqaluritsist. Nos empezamos a emocionar cuando vimos el glaciar aparecer poco a poco entre el hueco del valle que dejan las montañas, y entonces el piloto sobrevoló al lado del glaciar, superándolo en altura para acabar aterrizando en la montaña a su lado. Aunque es algo complicado andar por ahí nos fuimos moviendo hasta una piedra plana donde poder obtener unas vistas impresionantes del glaciar y al fondo el inlandis. 


La única molestia fueron los mosquitos (por ser julio) pero llevábamos nuestras redecillas (el piloto no y tuvo que quedarse esperando rodeado de mosquitos). La vista del inlandis (llamado habitualmente en castellano casquete glaciar, es una masa de hielo de gran espesor que cubre una región extensa de la superficie en las regiones polares de la Tierra) era perfecta; un mar infinito de hielo. Y junto a nosotros el glaciar, donde estuvimos viendo como grandes trozos de hielo se resquebrajaban y caían al agua convirtiéndose en icebergs. Estando tan cerca el ruido es atronador. 


Finalmente tomamos el helicóptero de regreso y el piloto sobrevoló la parte superior del glaciar otorgándonos una vista espectacular del mismo desde una posición desde donde no se suelen ver los glaciares. El vuelo continuó hasta el aeropuerto de Narsasuaq, donde el piloto aterrizo perfectamente sobre unas tablas de maderas colocadas en medio de la pista. es decir, una actividad imprescindible si se quiere disfrutar de las mejoras vistas de un glaciar.


viernes, noviembre 25, 2016

Treking hasta el mirador del Fiordo de Erik El Rojo - Groenlandia

Uno de los treking más bonitos que hice en Groenlandia fue el camino hasta el mirador del Fiordo de Erik el Rojo. Empezamos el recorrido en el pueblo de Igaliku, fue un tranquilo paseo por sus pastos y lagos repletos de truchas de agua clara y cristalina (algo que se puede esperar). Tras un agradable paseo empieza la subida más empina del trayecto, mientras subíamos bajaban unas vacas con algunas personas, en esta zona en julio no hay mosquitos porque hay ganado, tal vez por eso el trekking fue el mejor de todos, porque no había mosquitos incordiando.


Tras conseguir superar el “repecho” el camino discurre por subidas y bajas de colinas que no tienen ningún esfuerzo porque la parte para llegar a lo alto ya se ha superado. Finalmente conseguimos ver el mar y subido hasta la punta de una roca que es como un mirador. Cuando finalmente llegas ahí arriba puedes contemplar relativamente cerca el glaciar a un lado, entre las montañas, y al otro lado de las montañas el fiordo de Erik El Rojo cubierto de icebergs que ha ido soltando el glaciar.


Como hacía mucho viento para poder disfrutar mejor de la vista bajamos un poco, y a menos altura aunque el glaciar con sus hielos se contemplaba peor dado que las nubes negras comenzaban a cubrir el horizonte, la vista del mirador era perfecta. El fiordo se abría ante nosotros con sus aguas de color hielo, al fondo las nubes cubrían el fondo pero eso hacía resaltar el color del agua del fiordo, y entre el agua los icebergs de blanca a azul pasando por las tonalidades intermedias. Una belleza de vista.


martes, octubre 25, 2016

Paseo en barco por el fiordo de Erik El Rojo - Groenlandia

Una travesía de larga duración en barco, por mi parte, puede resultar aburrida, pero si el paisaje vale mucho la pena, es lo mejor que puede hacerse. Un gran ejemplo de esto es un paseo en barco por el fiordo de Erik El Rojo.


Los trayectos por Groenlandia implican moverse en barco de un sitio de la isla a otro, con fortuna uno de estos trayecto fue un paseo por el fiordo de Erik El Rojo. Además tuvimos la gran suerte de que cuando lo hicimos el viento que había azotado la isla y había esparcido por el mar el hielo de los glaciares, formando una capa de hielo e icebergs que no siempre se puede ver. Es una actividad para la que hay que ir preparado para pasar frío, pues en cubierta, dada la rapidez del barco, se puede pasar bastante frío incluso en verano, pero aunque el calor de la cabina puede atraer, las vistas desde cubierta valen la pena el sacrificio.


Lo mejor fue ver el mar cubierto de bloques de hielo y oír como se iban rompiendo al paso del barco, algo que te puedes imaginar en los documentales, pero no vivirlo tú mismo. Y qué decir de la vista de las caprichosas formas creadas por el hielo, de sus colores, y el reflejo de los icebergs en el agua mientras el viento golpea tu rostro. En fin, un actividad recomendable.


jueves, octubre 20, 2016

Trekking al Valle de las Mil Flores - Groenlandia

Moverse por Groenlandia supone un pequeño reto en algunos lugares. Hay que moverse en barcos, helicóptero, o a pie (aunque también hay alguna carretera, pero nada como alquilar un coche para todo el viaje o coger un bus como se podría hacer en Islandia) lo que implica que hay muchos caminos para hacer trekking. Y es una de las actividades más comunes para el verano.


El trekking al valle de las flores dicen que es un clásico de Groenlandia. Ya sea por libre u organizado este trekking es muy sencillo de seguir y no perderse dado que el camino está muy marcado. Saliendo del hotel de Narsasuaq se sigue la carretera por un camino con montañas a los lados y poco paisaje interesante. Si se tuviera coche esta parte se podría hacer en coche, aunque en todo el camino no llegamos a ver ni un solo coche y solamente una casita. Luego el camino de asfalto termina y comienza una senda de tierra con verde y alguna flor alrededor.


Se llega hasta una bajada larga que nos llevará al valle, pero en este punto es interesante pararse y disfrutar del paisaje desde esta altura. Desde aquí se puede ver una pared montañosa con pequeñas cascadas cayendo y al fondo el valle con el agua del glaciar formando ríos, el verde y, sorprendentemente, el inmenso blanco de las piedras que cubren parte del valle, resaltado con el color morado que le dan algunas flores. Se llama Valle de las Mil Flores no porque haya muchas flores sino porque hay dos tipos de flores típicas en Groenlandia, una es muy común verla y la otra no tanto, pero en este valle se pueden encontrar ambas flores.


Llegar hasta el valle es la oportunidad de ver otro aspecto de Groenlandia, sobre todo porque el paisaje es muy cambiante: puedes ver montañas, ríos de agua glaciar, cascadas, verde hierba, flores roja sy moradas, suelo pedregoso y blanquecino, un poco de todo.

sábado, marzo 01, 2014

Sedna, la diosa del mar

Miguel, el guía de Greenland Adventure, nos contó una serie de leyendas inuits cuando estuve en Groenlandia. Esta es la leyenda inuit por excelencia.

Según la leyenda, Sedna era una bella niña inuit que vivía con su padre, era la más hermosa de la isla y venían cazadores de distintos lugares para casarse con ella. Una y otra vez rechazó a los cazadores que llegaban a su campamento deseando casarse con ella porque nadie tenía tanto valor que ofrecer por ella.

Al poco tiempo, un cazador se acercó al campamento. El hombre estaba elegantemente vestido con pieles y parecía ser un muy buen partido, a pesar de que su rostro estaba oculto. El padre de Sedna, después de que el cazador le asegurará que tenía una casa cuyas paredes estaban cubiertas de pieles, y montañas de alimentos, le entregó como esposa a su hija Sedna. Y una vez casados el cazador tomo a Sedna a bordo de un kayak  y viajaron hacia su nuevo hogar.

A mitad de camino, cuando ya estaban lejos de la costa el cazador se convirtió en una gaviota, y cuando llegaron a su destino, este era un pequeño islote, no había ninguna choza, ninguna tienda, sólo rocas desnudas y un acantilado. Sedna vivió en un agujero con unos pocos mechones de pelo y unas plumas esparcidas por la roca dura y fría, que era la casa de su esposo la gaviota. La única comida que tenía para comer era pescado que traía su marido, después de un día de vuelo en busca de alimentos.

Sedna era muy infeliz y miserable. Lloró y lloró y llamó a su padre por su nombre. A través de los aullantes vientos del ártico, su padre oyó los gritos de su hija. Se sentía culpable por lo que había hecho y sabía que ella estaba triste. Entonces decidió que era hora de rescatar a su hija. Cargó su kayak y remó durante días a través de las gélidas aguas del Ártico a la casa de Sedna. Cuando llegó, Sedna  rápidamente subió a su kayak y remaron poniendo distancia con la isla.

Después de muchas horas de viaje una tormenta comenzó a formarse. La calma del océano Ártico pronto se convirtió en un vendaval que lanzaba al pequeño kayak de un lado a otro, acercándolo a los remolinos de agua. El padre de Sedna estaba muy asustado y empezó a lanzar peso por la borda, liberando al kayak, hasta que no quedo nada más que él y Sedna. Como la tormenta no amainaba e iban a hundirse irremediablemente, el padre de Sedna agarró a su hija y la lanzó por la borda al océano.

Sedna se agarró con sus manos al borde del kayak y gritó pidiendo ayuda a su padre, y luchó pero su cuerpo empezó a entumecerse en las heladas aguas del Ártico. Su padre, aterrorizado por la fuerte tormenta, sólo pensaba en sí mismo comenzó a golpear los dedos de Sedna. Sedna gritó a su padre pidiendo que se detenga pero fue en vano. Sus dedos congelados se rompieron y cayeron al océano.  Los dedos de Sedna, mientras se hundían hasta el fondo, se convirtieron en focas. Sedna se agarró al kayak de su padre con las falanges de los dedos que todavía tenía pero su padre nuevamente empezó a golpearle las manos. Una vez más, las manos de Sedna, congeladas por el mar ártico se quebraron. Los muñones comenzaron a deslizarse hacia el fondo del mar, y esta vez se convirtieron en ballenas y otros mamíferos grandes.

Sedna no pudo luchar más y empezó a hundirse. entonces la tormenta amainó y Sedna, atormentada y furiosa de rabia por lo que le había sucedido, no murió sino que llegó hasta la costa viva. ahí su padre, arrepentido delo que había hecho le pido una y otra vez perdón pero Sedna no pudo perdonarlo y cuando murió Sedna se hundió en el fondo del mar y se convirtió en la diosa del mar. Las focas y las ballenas se sientan con ella en el fondo del océano. Su cólera y furia contra el hombre es la fuerza de los mares y las tormentas violentas. Los cazadores le tiene un gran respeto.

Dicen que cuando hay una gran tormenta el chaman de la tribu debe hacer un viaje espiritual y nadar hacia ella para peinar y desenredar su largo pelo negro. Con esto, Sedna se tranquiliza y suelta a sus mamíferos para permitirles a los inuit comer de la abundancia del mar.

sábado, diciembre 28, 2013

La niebla


Miguel, el guia de Greenland Adventure, nos contó una serie de leyendas inuits mientras estuve en Groenlandia.

Existían en la tierra dos razas, los inuits y los tuniq. Estos tuniqs eran muchos más grandes que los inuits, como gigantes pero a su vez eran muy muy tontos.

Un día, un cazador fue a pescar pero no consiguió nada en todo el día. El cazador miró en todas direcciones, pero no vio ninguna presa. Finalmente, vio a un hombre en la lejanía, y a medida que se acercaba a él, la figura se volvía más grande; se trataba de un Tuniq. Viendo al gigante, el cazador comprendió que su vida estaba en peligro, y para evitar una muerte segura, el cazador se tumbó en el suelo y se hizo el muerto.

El gigante alcanzó pronto al cazador y pensando que estaba muerto lo cogió para comérselo. como eran muy tontos no se aseguró de si estaba muerto y como no tenía hambre en ese momento y el inuit estaba muerto pensó que lo mejor era llevárselo a casa.

A lo largo del camino, a medida que el gigante andaba de vuelta a casa, el inteligente cazador iba sujetando y agarrando piedras, de manera que, sin darse cuenta, el gigante estaba arrastrando una gran cantidad de peso y, cuando llegó a su casa, estaba exhausto. como el inuit pesaba mucho lo dejo en el suelo de su casa y se echo una siesta, al fin y al cabo el inuit estaba muerto y no podía escapar, podía comérselo cuando se levantara de la siesta.

El gigante se quedó dormido y el cazador se levantó y comenzó a  huir. siguiendo sus propios pasos hacia atrás. Pero la esposa del gigante, que estaba juntando madera para cocinar al cazador, lo vio intentando escapar y comenzó a perseguirlo.

El inuit se encontró con  un río y como era pequeño y ágil caminó hacia atrás tomó impulso y de un salto a travesó el río. La esposa del gigante se detuvo al ver aquel río ante ella y entonces miró al inuit y le preguntó: "¿Cómo pudiste atravesar este río?".
El cazador inuit respondió: "Me bebí el agua y luego cuando crucé devolví el agua a su lugar"

Así la mujer del gigante comenzó a beber y beber más agua. Cuanto más bebía, más se hinchaba y más crecía, pero ella seguía bebiendo agua, porque el río no se agotaba. Bebió y bebió hasta que explotó con todo el agua dentro. Con el viento las gotitas de agua fueron esparcidas por el aire y así es cómo se formó la niebla.

viernes, diciembre 27, 2013

El arco Iris


Miguel, el guía de Greenland Adventure, nos contó una serie de leyendas inuits mientras estuve en Groenlandia.

Un cazador en el ártico se perdió en medio de una tormenta, se hizo un agujero en el hielo e intento subsistir con lo que tenía, al final se aventuró a salir a la tormenta y camino entre los hielos en busca de alimento, finalmente, a lo lejos encontró un iglú con un pequeño inuit dentro. El cazador le preguntó al inuit si podía quedarse, el inuit le dio alojamiento, el cazador agotado se quedó dormido, durmió pro mucho tiempo y cuando despertó el pequeño inuit estaba en una esquina del iglú tallando una figura, el cazador le preguntó que qué era lo que tallaba y el pequeño inuit le contestó que era una figura para luchar contra la tormenta. El cazador, todavía cansado, volvió a quedarse dormido por otro tiempo muy largo. Cuando el cazador despertó encontró al pequeño inuit tallando otra figura más grande. El cazador le preguntó por qué hacía eso y el inuit le contestó que la tormenta era muy fuerte y que tenía que hacer una figura más grande para luchar contra esta. El cazador volvió a dormirse, cuando despertó encontró al pequeño inuit acariciando a la figura suavemente. El cazador le preguntó al inuit al respecto y el inuit le contestó: escucha, la tormenta ya ha terminado. La figura ha ganado pero la tormenta ha sido tan fuete y la lucha entre la figura y la tormenta tan grande que mira que ha ocurrido. El inuit señaló fuera del iglú y el cazador vio el arco iris sobre el paisaje de nieve y hielo. Y así es como los inuits explican el origen del arco iris, el resultado de una lucha contra la tormenta.

lunes, septiembre 30, 2013

El sol y la Luna


Miguel, el guía de Greenland Adventure, nos contó una serie de leyendas inuits mientras estuve en Groenlandia.

En un pequeño pueblo habitaba una familia compuesta por un padre, un hijo y una hija. Anningan y Malina eran los hijos que jugaban juntos desde pequeños.
Anningan se enamoró de su hermana Malinay empezó a obsesionarse con ella. Tanta fue su obsesión que un día que se quedó a solas con su hermana intentó violarla.

Malina consiguió huir y escapó hasta llegar al cielo donde se convirtió en sol mientras que el hermano se dispuso a perseguirla y al alcanzar el cielo se convirtió en la luna.
Por eso para los inuits el sol es femenino y la luna masculino.

Dicha persecución es eterna, y solamente en tiempos de eclipse los inuit creen que el hermano ha logrado atrapar a la hermana, pero ésta rápidamente consigue escapar y reanudar la huida.

domingo, septiembre 29, 2013

La Aurora Boreal


Miguel, el guia de Greenland Adventure, nos contó una serie de leyendas inuits mientras estuve en Groenlandia.

Dicen los inuits que el cielo que tenemos sobre nuestras cabezas no es un cielo real. Los límites de la tierra y el mar son bordeados por un inmenso abismo, sobre él aparece un sendero estrecho y peligroso que conduce a las regiones celestiales.
El cielo es una gran bóveda de material duro, arqueado sobre la tierra. Hay un agujero en él a través del que los espíritus pasan a los verdaderos cielos. Los inuits una vez fallecidos tienen que recorrer ese camino peligroso que es el cielo que hay sobre nuestras cabezas para así poder llegar al verdadero cielo.
Para ello los antepasados de los inuits, que ya han recorrido el sendero y que viven en el verdadero cielo, encienden antorchas para que sus familiares puedan guiarse a través de los precipicios y lleguen al verdadero cielo. La luz de esas antorchas, que guían a los espíritus hacia el cielo, es lo que llamamos la aurora boreal.

miércoles, junio 05, 2013

Silencio en el artico

Lo que más se me hace inolvidable de Groenlandia creo que es algo que a la mayoría no se le ocurriría pensar. No son los icebergs varados de azul eléctricos, ni los grandes glaciares sin gente ni animales a su alrededor, un extenso hielo infinito. Lo que se me hace inolvidable es el sonido del viento en el silencio.

Igaliku es una población del sur de Groenlandia con ganado e iglesia (y ruinas vikingas), pese a eso, un día tras la tormenta te podías encontrar completamente solo, rodeado del viento, las montañas, el mar, y el intenso sonido del viento que todavía no se había calmado.

Si no fuera por el viento en el campo no quedaría ningún sonido. Resulta sorprendente, no por la quietud y el silencio, que igual en algún otro lugar puedes encontrar, sino que sea una población, con ganado incluso, y aún así se note la impresionante fuerza del inquietante silencio del que se habla cuando se refiere a Groenlandia. Solos mi sombra y yo caminando por los caminos entre las casas y el sonido del viento.

Si esto es en verano, hay que imaginar como será estar en invierno en un lugar así, y te introduces en las montañas para adentrarte en los glaciares, si la soledad y el silencio se hace palpable en un pueblo como Igaliku, quedarse por las montañas y los glaciares tiene que ser algo abrumador. Imaginar el camino en solitario hacia el glaciar Eqularist (ruta que hice con el grupo) es como sentirse el único habitante poblador de la tierra mientras la naturaleza te rodea.

Es una sensación que hay que vivirla, no se puede explicar.


viernes, octubre 26, 2012

Itinerario Groenlandia

Tipo de Viaje: circuito organizado con Greenland Adventure
http://www.greenlandadventure.com/

Duración: 10 dias

Itinerario:

Dia 1: Madrid- Copenhaguen.

Dia 2: Copenhaguen-Narsarsuaq-Bahía de Tassiusaq

Dia 3: Bahía de Tassiusaq-Collado Eqaluritsist.

Dia 4: Bahía de Tassiusaq – helicóptero Glaciar Eqaluritsist - Narsarsuaq - Valle de las Mil Flores

Dia 5: Valle de las Mil Flores-Glaciar Kiagtuut - Narsarsuaq - Itilleq - Igaliku

Dia 6: Igaliku - Trekking al Glaciar Qooroq

Dia 7: Igaliku

Dia 8: Igaliku - Narsarsuaq

Dia 9: Narsarsuaq-Copenhaguen

Dia 10: Copenhaguen-Madrid

lunes, octubre 08, 2012

El Sur de Groenlandia

Información sobre el Sur de Groenlandia: Transporte, Alojamientos y Compras.
Como llegar a Groenlandia:

A Groenlandia se puede llegar por avión o por barco a través de los cruceros árticos.

El transporte por aire hasta Groenlandia lo realizan Air Greenland desde Copenhague y Air Iceland desde Islandia.

Podeis ver información de fechas y precios en cada una de sus páginas.

Air Greenland (desde Dinamarca): www.airgreenland.com/

Los vuelos directos de/a Copenhague son los martes y jueves, desde mediados de junio hasta principios de septiembre. El resto del año hay que hacer una escala en Kargerlusuaq.

Air Iceland (desde Islandia): www.airiceland.is/

Hay vuelo de/a Islandia los lunes, martes, jueves, viernes y sábados desde principios de junio a mediados de septiembre.

Los vuelos a/de Groenlandia salen del Aeropuerto Doméstico de Reykjavik que está dentro de la ciudad (cerca de la Terminal de autobuses).

Transporte en Helicoptero:

En Groenlandia casi todo el transporte se realiza por mar o por aire.

El clima ártico exige importantes medidas de seguridad durante el transporte. Si se da el caso que tu vuelo o barco se posponga, es por tu propia seguridad y confort.

En el Sur de Groenlandia los vuelos internos entre sus ciudades se realizan en helicóptero.

Air Greenland, la compañía aérea de Groenlandia, maneja una gran parte del transporte de pasajeros, con sus aviones de cuatro motores Dash-7 y sus aviones bimotor Dash 8-200 y diferentes tipos de helicópteros. El Dash-7 puede llevar hasta 50 pasajeros y por lo general va a volar a una altura de 4-5 km. El Dash 8 diseño tiene un mejor rendimiento que el crucero Dash 7, pero los aviones lleva menos pasajeros que el Dash 7. Los helicopteros de mayor tamaño constan de servicio de azafatos/as.

Los helicópteros pueden servir a los pueblos del sur, el norte y el este de Groenlandia, así como las pequeñas aldeas.

Información sobre los vuelos: www.airgreenland.com/

Tambien hay varias agencias con las que contratar excursiones de un día en helicoptero, como son:

Blue Ice: www.blueice.gl/spansk/...er_es.html

Eike Meissner: www.greenlandtours.gl/...sp?page=17

Transporte en barco:

Los traslados entre ciudades, aldeas y granjas se llevan a cabo principalmente con los barcos locales de la oficina de turismo.

En el Sur de Groenlandia no hay horarios fijos de las rutas en barco, los transfers se van planificando según las necesidades.

Blue Ice: www.blueice.gl/spansk/...ts_es.html

Precios Blue Ice: www.blueice.gl/spansk/...es_es.html

Eike Meissner: www.greenlandtours.gl/...sp?page=14

Para trayectos largos el barco costero Sarfaq Ittuk de Arctic Line Umiaq está en servicio desde abril a diciembre entre Qaqortoq en el sur de Groenlandia y de Ilulissat en el norte de Groenlandia, tardando alrededor de 4 días. En la temporada de verano es una buena idea reservar con antelación.

En el norte de Groenlandia la naviera Disko Line funciona en Disko Bay con varios barcos más pequeños.

Se puede reservar entradas a través de la página web: diskoline.gl/en/

Para obtener más información acerca de la navegación en las bahías hay que ponerse en contacto con la oficina de turismo local.

Alojamiento:

El alojamiento en Groenlandia se compone de hoteles, albergues, granjas y tu propio campamento.

La web de turismo de Groenlandia tiene un buscador de alojamientos:

www.greenland.com/en/p...sleep.aspx

Alojamiento en Narsarsuaq:

En Narsarsuaq se puede encontrar dos tipos de alojamientos a parte de tu propia tienda de campaña: El albergue y el hotel.

El albergue está situado en una florida explanada pedregosa con vistas al fiordo. Se encuentra de camino al Llano del Hospital y al Valle de las mil flores, aproximadamente a 600 m del aeropuerto. El albergue está abierto todo el año.

Albergue de Narsarsuaq: www.blueice.gl/spansk/...on_es.html

En el hotel de Narsarsuaq está cerca del aeropuerto y consta de restaurante buffet y disco-bar.

Hotel Narsarsuaq: www.hotelnarsarsuaq.gl/

Alojamiento en Igaliku:

El albergue (Gardar Hostel) consta de habitaciones de dos, cuatro y seis camas, baño y cocina común, y pequeño salón con sofas y minicadena. Se encuentra situado cerca de la tienda y el puerto.

Albergue de Igaliku: www.blueice.gl/spansk/...tel_es.pdf

El Hotel Rural Igaliku tiene 8 habitaciones dobles con camas. Hay baños y servicios individuales en el pasillo y un salón-comedor con una pequeña tienda. Además hay 6 cabañas con dos camas cada una. Hay baños y servicios en una cabaña principal a unos 20 metros de las cabañas.

Hotel de Igaliku: www.blueice.gl/spansk/...on_es.html

Compras:

El souvenir por excelencia de Groenlandia es el Tupilak.

Tupilak significa alma de un antepasado o el espíritu, y anteriormente hacia referencia a los espíritus misteriosos y siniestros.

En los últimos tiempos que se ha convertido en una tradición producir tupilaks como obras de arte hechas a partir de materiales tales como madera, hueso, dientes y astas de reno. Los tupilaks se hacen inspirandose en figuras de la mitología inuit (esquimal). No hay dos iguales debido a su tallado manual.

Los tupilaks se venden en todas las oficinas de turismo y tiendas de recuerdos. Tanto en la tienda de Blue Ice de Narsarsuaq como en la de Igaliku es posible encontrar estas figuras.

Sólo es posible exportar tupilaks hechos de hueso, piedra de jabón, piedra y madera, mientras que de acuerdo con las regulaciones los tupilaks hechos de diente de ballena no pueden exportarse.

domingo, agosto 12, 2012

Souvenirs de Groenlandia

Zona: Groenlandia

Souvenir: 

Tupilak, figura tallada a mano en Groenlandia.
No hay dos iguales y tienden a ser bastante más feas que la que muestro.
Comprado en Igaliku

Anillo del mismo material que el tupilak (figura de foca con un corazón).
Comprado en Igaliku

Pendientes con forma de cola de ballena (del mismo material que el tupilak)
Comprado en Narsarsuaq

Imagenes del tupilak:

sábado, agosto 11, 2012

Narsarsuaq - Groenlandia

Narsarsuaq
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El día de regreso a Narsarsuaq fue por la tarde (Ricardo nos dio dos horas diferentes para elegir cuando nos iba a recoger el barco, y como nos gustaba más Igaliku que Narsarsuaq decidimos coger el barco de por la tarde). Cuando llegamos salimos del puerto en dirección al hotel en furgoneta, nos registramos y dejamos el equipaje en la habitación. Mientras cada uno hacía algo (ducharse, reorganizar equipaje, etc) yo me eché una siestecilla, dado que no había mucho que hacer. Luego nos acercamos a la enfermería por la infección de los picotazos de moquito que había tenido a lo largo del viaje, esto fue al final del viaje pero es que hasta no llegar a Narsarsuaq no había médico que me pudiera dar antibiótico. No se paga nada por la medicación pero esta te la tiene que dar un médico. La primera vez que nos acercamos no había nadie, el médico debía estar en alguna urgencia. El horario de atención normal era de 9 a 11 de la mañana así que nos fuimos pero al regresar ya estaba la ambulancia y la puerta abierta así que preguntamos a la médica. Me revisó los picotazos, se tomo nota y luego me dio la medicación. Me comentó que en Dinamarca no lo había visto pero que ahí, en Groenlandia, sí que había visto algunas veces esa reacción de infección a los picotazos de mosquito pero que no sabía a qué se debía. Al salir de la consulta un compañero del grupo comentó que la médico era como el de la serie “Doctor en Alaska”. Nos regresamos al hotel y estuvimos haciendo tiempo en los sofás de la recepción esperando la hora de la cena, otros pagarón para entrar por horas a internet, yo todavía disfrutaba de la desconexión del mundo que habíamos vivido (sin móvil, sin televisión, sin radio, sin internet). La cena que tomamos en el hotel era un bufé de comida típica, y a eso de las siete de la tarde (horario danés) subimos a cenar. Probé la piel de ballena, la foca, el fletan, la ballena.... Lo único que no había probado y que me gustó fue la ballena, que sabe a carne, me dijo Miguel, el guía, que era normal porque es un mamífero y no un pez. La foca en cambio solo sabe a grasa (aggg). Una vez terminada la cena fuimos al bar del hotel, el único abierto un miércoles, y aún había gentecilla. Una mujer inuit estaba algo borracha y no hacía más que hablar con nosotros y decir que era esquimal. Ricardo, el guía, nos explicó que los inuits tienen la encina que procesa el alcohol defectuosa y no pueden procesar las bebidas alcohólicas como nosotros. A decir verdad te ponen unas pequeñas cantidades de alcohol en las bebidas. Los esquimales o inuits son muy parecidos a los asiáticos, sobre todo tenían rasgos muy coreanos, tanto ellas como ellos. Y como buenos españoles a eso de la una de la mañana nos fuimos a dormir. Al día siguiente ya nos marchábamos así que nos dio para poco, solo para acercarnos a la estación de policía, una pequeña casita verde enfrente del aeropuerto, para que nos pusieran en el pasaporte el sello de Groenlandia. No hay problema en ponerte el sello, incluso puedes elegir la página donde ponerlo, el mayor problema es encontrar a la policía en su casita y que esta no esté cerrada. Luego visitamos el museo, que tiene unas cuantas fotografías de los restos vikingos descubiertos en la isla, la historia de Colón con un dibujo de la Pinta, la Niña y la Santa María y un chiste por el cual un vikingo pregunta a los indios americanos si puede ver a Colon y estos le contestan que Colón todavía no los ha descubierto. Para los groenlandeses América fue descubierta por los vikingos. El resto del museo son objetos de cuando la Guerra Mundial en la que Narsarsuaq era una base norteamericana, con fotos de Marlen Diedrich, el avión que se estrelló contra un glaciar, y demás objetos militares y de hospital de esa época. Después pudimos comprobar que la camarera que estaba en el bufé del hotel la noche anterior estaba en el control de seguridad del aeropuerto. Ahí son más bien pluriempleados. Mis compañeros de viaje se compraron unas gorras de la compañía Air Greenland y poco más. Embarcamos en el avión y disfrutamos del despegue. Tan espectacular las vistas como en el aterrizaje. Así dijimos adiós a Narsarsuaq y a Groenlandia.
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Visita: Julio 2012
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Mis imagenes: dia 1, dia 2 y 3
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Información para viajar: El Sur de Groenlancia
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Itinerario: Itinerario Groenlandia

viernes, agosto 10, 2012

Barco por el fiordo de Erik El Rojo - Groenlandia

Fiordo de Erik El Rojo (en barco)
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De Igaliku tomamos el camino de los reyes al puerto de Itilleq, caminamos por la playa de piedras rojas donde había algún que otro icebergs varado, y llegamos al puerto justo a vez que el barco lo que nos permitió ver desde la orilla de la playa la postal que creaba el barco rojo navegando por el agua azul entre las montañas y el hielo azul. En el barco también iban unos alemanes, la primera vez que nos encontrábamos con unos turistas como nosotros. Hacía bastante frio por lo que la mayoría de la gente se quedo dentro de la cabina y los pocos que queríamos hacer fotos salimos fuera de la cabina a pasar frio, siempre teniendo cuidado de no cruzarse por delante de la vista del capitán del barco. Debido al intenso viento del día anterior el mar estaba cubierto de hielo. El viento había arrancado una infinidad de hielos del Qooroq (glaciar) y los guías nos avisaron de que tal vez el capitán del barco no pudiera acercarse tanto a los icebergs como normalmente lo hacía dado que era bastante complicado y peligroso. Primero el barco fue deprisa hasta que se terminaron las aguas tranquilas y comenzó el mar de hielo que se había formado el día anterior. Entonces el barco empezó a ir más despacio, todo alrededor era un mar de trocitos de hielo e icebergs, pero aparte de ver todo cubierto de hielo y estar navegando a través de él, lo más curioso era escuchar el ruido que hacia el barco al chocar contra los hielos abriéndose paso a través del agua. Sonaba como cuando se rompía el hielo del glaciar pero un sonido más lento, no el trueno que oímos en el glaciar Eqaluritsist, sino como un crac-crac a cada paso del barco. Mientras navegábamos lentos por el hielo pudimos ver icebergs de mayor tamaño mucho más de cerca que las otras veces que fuimos en barco. Entré a por un bocadillo, dado que ya era la hora de la comida, y salí a seguir viendo el paisaje pero entonces terminamos de cruzar la parte más llena de hielo y el barco empezó a coger velocidad y todos nos tuvimos que agarrar para no perder el equilibrio. Hubo un momento que; entre agarrarme a algún sitio con una mana con a otra hacer fotografías mientras tenia el bocadillo todavía en una mano, se hizo un poco complicado estar en la cubierta, ¡solo tengo dos manos!. Intenté comer lo más rápido posible para así poder hacer las fotos dado que cada vez se veían icebergs de mayor tamaño, con formar poco pulidas debido a que se crearon el día de la tormenta y el agua y el viento todavía no había creado formas caprichosas en su aspecto. El viaje está pensado para ver los icebergs con el agua cristalina alrededor, el agua funcionaba como un espejo y engañaba a la vista con las formas de los icebergs, pero excepto un par, debido a la tormenta del día anterior, nos encontrábamos que casi todos los icebergs estaban rodeados de trozos de hielo. El siguiente paso era pasar lo más cerca posible de los icebergs que estaban junto al glaciar Qooroq, pero el hielo nos lo impedía y tuvimos que verlos de lejos: muro de icebergs formados frente al glaciar, como un escudo protector. y después el barco tomó más velocidad y nos acercó a la costa de Narsarsuaq.
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jueves, agosto 09, 2012

Igaliku - Groenlandia

Igaliku
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El día de nuestra llegada no visitamos mucho de Igaliku dado que no habíamos parado en todo el día, yendo de un lado a otro, antes de ir al albergue paramos a tomar unos refrescos en el “hotel” (se llama así aunque no la única diferencia con el albergue es que las camas tiene edredones, pero además hay bungalós que no tienen baño y para ir al baño o para ducharse han de ir a la casa principal, por lo que yo no lo llamaría “hotel”). Al día siguiente visitamos la tienda de comestibles, algunos compraron música groenlandesa y jabón para lavar la ropa, mientras nos íbamos de treking Ricardo se quedó encargado de la ropa, que pusimos a lavar en la lavadora de la casa común y cuando regresamos ya estaba seca. Mucho mejor porque por la tarde el viento comenzó a subir de intensidad, tal y como marcaban las previsiones, la hierba que crecía alta se doblaba sobre el suelo y las sábanas blancas colgadas del tendedor del prado volaban cada vez más alto, hasta que al final alguien salió a recogerlas. Por la noche, mientras Miguel nos contaba la leyenda de día, el viento empezó a arreciar, se oía como golpeaba contra la casa y aullaba contra las ventanas. Aun así Miguel y Ricardo empezaron a planear otro treking para hacer al día siguiente (uno que no estaba en el itinerario, dado que ya lo habíamos hecho todo). El siguiente día en Igaliku amaneció con más viento que el anterior. Las olas se alzaban algunos metros sobre el mar debido a la fuerza del viento. El holandés errantes, alias “el colmenero”, tenía que partir ese día en barca a otra población pero debido al viento ninguna barca o lancha iba a salir ese día. Incluso el aeropuerto de Narsarsuaq estaba cerrado y ningún avión de Copenhague y Reijkiavik que tenía que llegar y salir de Groenlandia lo hizo. Así que en Narsarsuaq estaban peor, puesto que la gente que se iba ese día no podía salir y tenían que encontrar alojamiento una noche más. Al “colmenero” lo llamé “El holandés errante” porque hasta que el resto se levantó (como hacia tan mal día nadie madrugo) me entere que había visitado más de 120 países. Decía que trabajaba mucho y que luego iba a Japón en barco, pasaba tres semanas ahí y luego iba en barco a Corea, pasaba tres semanas ahí, y luego cogía un barco a China, en fin, que viajaba por todo el mundo. Al final, una vez levantado todo el grupo y debido a la intensidad del viento y a que la gente parecía querer un día relajado, no hicimos el nuevo treking pero a eso del mediodía, aunque todavía hacía fuerte viento salimos por el pueblo. Igaliku fue el primer arzobispado en Groenlandia Después de la introducción del cristianismo en la isla, hubo tantos seguidores que en el año 1124 se nombró obispo a un joven cura. El impresionante obispado se estableció en esta aldea, entonces llamada Gardar. El obispo pasó a ser el mayor propietario de tierras, y seguramente fue este Obispo Arnald el que se encargó de establecer 2 conventos en el Sur de Groenlandia, uno para curas y el otro para monjas. Era la mayor iglesia de la edad media que había en la isla, hoy sólo queda la parte superior de la Catedral de Gardar y los fundamentos de la granja. Todavía no han reconstruido totalmente los edificios, las ruinas de la catedral y la granja del obispo se han reformado en los últimos años y representan la época vikinga en Groenlandia. Las ruinas de Gardar están bastante desprotegidas, y con el fuerte viento no había nadie por el pueblo más que nosotros. Las puertas de la catedral y la granja de las ruinas son bastantes bajas, por lo que o los vikingos se agachaban mucho o eran bajitos. En la tumba donde encontraron al obispo de Gardar hay un lapida de mármol rosado con la figura del báculo de oro con el que encontraron al obispo. De las ruinas de Gardar nos acercamos a la iglesia del pueblo, los groenlandeses son luteranos, la iglesia estaba abierta pero vacía. Por dentro la iglesia está muy cuidada, las paredes pintadas de color azul, y en cada rincón de la pared un barquito, un retrato, la pizarra con los salmos del día, el piano, sus biblias. En el mismo lugar donde está la iglesia hay una sala museo con fotografías antiguas de Igaliku: de cuando desenterraron los restos vikingos del lugar, del equipo de fútbol, de la visita de alguien famoso…lo cierto es que una vez más se demuestra que en Groenlandia no hay robos, todo estaba abierto y sin un alma a la vista. De la iglesia nos acercamos a los túmulos de piedras donde había una serie de enterramientos, se podían ver en algunos casos los cráneos entre las rocas. No llegué a enterarme muy bien el por qué de esos enterramientos ahí y de esa forma. El aire seguía soplando fuerte y en Igaliku, pueblo de unos 40 habitantes, no había mucho más que hacer así que nos acercamos a la casa comunal. Como en todos los lugares de Groenlandia nos quitamos las botas en la entrad ay pudimos ver que tienen duchas, baños, lavadora, secadora, teléfono y una sala común con un montón de cosas, y una vez más, todo el mundo pueda entrar y nadie roba nada. Nosotros estuvimos ahí solos y a mí me sorprendió ve que estaban tan libres de delincuencia. Supongo que es algo del pueblo inuit, nos explicaron que los inuits consideraban al mejor cazador no el que más cazaba sino el que mejor repartía la caza entre todo el pueblo. Están acostumbrados a compartir. No había cobertura a todas horas, no había internet, no había medico, no había barcos, no había televisión no había radio… al final el aburrimiento hizo mella en nosotros y todos caímos en una siesta, los guías en el sofá, el resto en la cama. Yo resistí un rato hasta que me aburrí de verlos a todos dormir y ver por la ventana que no había nadie fuera (el agua seguí elevándose varios metros sobre el mar debido al viento – seguía soplando fuerte-), así que me fui yo también a la cama. Cuando desperté vi que hacia sol, lo que implicaba que la tormenta estaba mejorando, salí con rapidez y vi que ya no soplaba un aire tan intenso así que me escape para caminar por Igaliku y verlo a la luz brillantes del sol. Igaliku es una de las aldeas más bonitas que vi en Groenlandia, con coloridas casitas de rojos, verdes y azules diseminadas entre verdes praderas. Al otro lado de la aldea se yergue la montaña Illerfissalik y su cima nevada apuntando al cielo. El mar entre las altas montañas ya estaba tranquilo y el prado despedía un intenso olor a manzanilla (que no me gusta nada). Parada en un camino a mitad entre dos casas (las casas las pueden construir donde quieran y están bastante separadas entre sí) pude comprobar el famoso silencio de Groenlandia, excepto algo de viento que todavía soplaba no se oía nada, ni personas, ni motores, ni animales, ningún ruido, ni siquiera el agua, solo silencio y alguna vez algo de viento soplando. El que no haya árboles en toda Groenlandia ayuda a que no se escuchen ni se vean pájaros, y si bien un poco más arriba en la montaña se pueden encontrar ovejas, porque Igaliku es un pueblo ganadero, lo cierto es que los animales son pocos y muy silenciosos. Es como estar solo en el mundo, rodeado de colores.
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miércoles, agosto 08, 2012

Mirador del fiordo de Erik El Rojo y el Qooroq - Groenlandia

Mirador del fiordo de Erik El Rojo y El Qooroq
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Al día siguiente de llegar a Igaliku comenzamos el último treking del viaje, aunque todavía nos quedaban un par de días en Groenlandia, pero los pronósticos del tiempo auguraban fuertes vientos, y como pudimos ver y oír por la tarde, los pronósticos eran acertados. Así que, como todos los días, nos levantamos pronto y salimos del albergue camino a la montaña. Fuimos caminando junto al río de agua cristalina, limpia de cualquier contaminación, y junto a playas de piedras llegamos a un lago alimentado de varias cascadas de agua que caen de lo alto de las montañas. El lago estaba tranquilo y suave, como una playa, pero mientras esperamos a que unas vacas (algo poco común en Groenlandia) bajaran de la montaña y se liberará el camino que debíamos tomar para ir al plató, se levantó el aire y formó olas en el lago como si fuera el mar. Nos llamó la atención con qué rapidez pasó de un agua tranquila a un mar de olas. Una vez bajaron todas las vacas comenzamos la subida hasta el plató donde está el mirador. El mirador no es un mirador, es un plató y disfrutamos de las vistas de los fiordos de Erik así como el fiordo Qooroq. El Glaciar Qooroq se podía ver a un lado, el color del agua dejaba ver hasta donde había llegado el glaciar y como había ido desapareciendo, formando ahora un cúmulo de colores en el agua (marrones, verdes, azules, blancos), y el hielo al fondo mostrando el inicio del glaciar. Al otro lado de la montaña encontrábamos el fiordo de Erik, las montañas al fondo grises, apenas visibles, que demostraban el mal tiempo que hacía en el otro lado del fiordo, (suerte que el día anterior habíamos cruzado la costa) y el agua de un claro color verdoso con pequeños icebergs flotando. Como el viento seguía soplando con fuerza nos resguardamos tras unas rocas, bajando del plató, y comimos con vistas al fiordo. Luego regresamos por el mismo camino, pero como era pronto y en el valle, resguardado por las montañas, no hacía tanto viento, aprovechamos para parar y pescar en las cristalinas aguas del rio. Miguel nos enseñó a poner los anzuelos y a lanzar la caña, y durante un rato nos entretuvimos pescando, algunos peces picaron pero se escaparon, y al final solo volvimos con una trucha de buen tamaño. Yo solo pesqué alguna que otra alga, pero fue divertido. Y de vez en cuanto, cuando enredábamos el hilo, íbamos como niños a una compañera (que sabía de pesca) a que nos desenredada la caña. Al final de la tarde marchamos hacia el albergue. Por la tarde el viento comenzó a subir de intensidad, tal y como marcaban las previsiones, la hierba que crecía alta se doblaba sobre el suelo y las sabanas blancas colgadas del tendedor del prado volaban cada vez más alto, hasta que al final alguien salió a recogerlas. Por la noche, mientras Miguel nos contaba la leyenda de día, el viento empezó a arreciar, se oía como golpeaba contra la casa y aullaba contra las ventanas. Aun así Miguel y Ricardo empezaron a planear otro treking para hacer al día siguiente y que no estaba en el itinerario, dado que ya lo habíamos hecho todo.
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lunes, agosto 06, 2012

Camino de los reyes (hacia Igaliku) - Groenlandia

Camino de los Reyes
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Igaliku tiene dos muelles, el de Itilleq en el fiordo de Erik y el de Igaliku en el fiordo de Einar. Hay una pista de 3 km, que enlaza un puerto con otro, llamada el Camino de los Reyes. Este es el camino que tomaríamos para llegar a Igaliku. Bajamos del barco y dejamos en los quads las mochilas para luego ir caminando por la Senda de los Reyes hasta Igaliku, no sé por qué este camino recibe ese nombre pero el inicio del mismo es espectacular. Atrás queda el muelle con sus colores azules, y el camino empieza con una suave cuesta de intenso color verde. La caminata es suave, y yo ya estaba recuperada del bajón que me dio subiendo el colladito ese del valle de las Mil Flores. La senda tiene un paisaje de colores que van variando entre el verde de la pradera y el rojo, el violeta, el azul y el amarillo de las flores. La luminosidad del color del paisaje contrasta con el fondo uniforme y azul del mar y el cielo. Cuando comenzamos el camino, y volviendo la vista atrás, se puede ver el agua, las montañas, y los icebergs de tono azulado, lo que hace que el verde intenso de la pradera sea más perceptible y genere un increible contraste de color. A medida que desaparece la vista de la costa comienzan a aparecer verdes prados y lagos de agua cristalina, y más montañas cubiertas de nieve. El resto sigue siendo un variado e intenso color de verdes, amarillos y rojos, con pinceladas de violetas y azules de algunas flores. Aquí tampoco hay mosquitos, es una zona ganadera y las ovejas evitan que los mosquitos aparezcan. Cuando uno casi llega al final del camino se encuentra con un banco de madera que en lo alto de la colina, que sirve de mirador de un paisaje espectacular. Abajo, a nuestros pies, se encuentra el pueblo de Igaliku; que consiste en unas pocas casas de colores rojos y verdes repartidas entre el frondoso prado de hierba. Cerca nuestro unas ovejas están tranquilamente pastando mientras balan de vez en cuando, y junto al pueblo se extiende el agua tranquila y cristalina del mar, a todo esto el pueblo está rodeado de unas impresionantes montañas que se alzan sobre nosotros. El paisaje me recordó a los pueblecitos que vi por Austria, con sus lagos y montañas de tranquilo e intenso color. Bajamos la ladera donde el camino de los Reyes termina y entra en Igaliku.
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domingo, agosto 05, 2012

De Narsarsuaq a Itilleq (en barco) - Groenlandia

De Narsarsuaq a Itilleq en barco
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Cuando llegamos arriba del collado del valle de las Mil Flores nos recogieron en coche (debido a que me vieron subir el collado con la lengua afuera) y fuimos al puerto a coger deprisa un barco que nos acercará a Igaliku. Las previsiones daban viento y con viento no íbamos a poder coger ningún barco por lo que mejor quedarse anclado en Igaliku, que tiene más sitios que visitar, que en Narsarsuaq. Así que de nuevo tomamos las mochilas y nos bajaron en furgoneta al puerto. Igaliku tiene dos muelles, nosotros cogimos el barco para ir de Narsarsuaq al muelle de Itilleq atravesando el fiordo de Erik El Rojo. El viaje fue muy rápido pero aprovechando que no llovía (como nos pasó el primer día) todos nos quedamos fuera de la cabina para disfrutar de la vista de los icebergs flotando sobre el agua, con su color blanco como el merengue, sus formas suaves, y sus reflejos verdes en el mar. Estos icebergs se desprenden del glaciar Qooroq y presentan una postal de colores azules: las montañas, el mar, los icebergs y el cielo. Antes de que pudiéramos darnos cuenta, y con la vista todavía en los icebergs que flotaban sobre el tranquilo mar azulado, llegamos a nuestro destino.
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sábado, agosto 04, 2012

Glaciar Kiagtuut - Groenlandia

Glaciar Kiagtuut
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Nos levantamos como todos los días, lo que no es precisamente tarde, y desayunamos, recogemos el campamento y lo dejamos todo preparado para la vuelta del treking. Durante la noche los mosquitos se han ensañado conmigo. A todos los han picado los mosquitos, incluso a través de la ropa, dado que son diferentes a los mosquitos de otro lugares (ni sprays, ni pulseras, ni nada funciona). Pero conmigo la han tomado en la frente, que la tengo llena de bultos, y que durante momentos del día llego a sentir como entumecida y no noto cuando intento fruncir la frente. Además, como hace sol, los mosquitos siguen igual de pesado que el día anterior, por lo que tenemos que seguir llevando las mosquiteras para no tragárnoslos. Y eso da más calor a mi frente, lo que no ayuda con mis picotazos. Dejando eso a un lado el día de hoy acabará siendo un día perfecto donde disfrutaremos de otro glaciar de una forma diferente. Comenzamos la subida para llegar hasta el glaciar, sabemos que antes que nosotros ha comenzado el camino un holandés que, por la forma en que llevaba la mosquitera ha acabado apodado “el colmenero”, que iba en dirección contraria al glaciar y que, mientras deshacíamos el campamento, nos ha preguntado cómo llegar al mismo. La subida es cercana a la caída de agua de la cascada, en algunos lugares hay cuerdas para agarrarse en la bajada, es un desnivel de unos 300 metros (según la guía) y aunque en el itinerario pone que es una subida pina que durará unos 45 minutos, la hacemos en 30 minutos, lo que dada mi lentitud es algo. Cabe decir que siempre soy la última del grupo, pero cuando más se notará mi estorbo será a la vuelta. Una vez arriba tenemos una espectacular vista del valle de las Mil flores. Seguimos el camino subiendo y bajando a través de una senda, junto a montículos, lagos cristalinos y flores blancas. Desde lo alto de uno de los montículos por fin se ve el glaciar, el Kiagtuut se extiende como una marea blanca y parece, desde lejos, una manta que cubriría un valle. Aquí nos encontramos al “colmenero” que vuelve, suponemos, del glaciar. Aun así el glaciar todavía está lejos y hay que seguir bajando y subiendo hasta que por fin lo tenemos delante de nosotros y vemos sus formas caprichosas, sus rugosidades recuerdan a las montañas de los mapas y cuando nos acercamos su tacto es también rugoso, para nada liso y pulido como el hielo de los icebergs. Nos vamos acercando siguiendo los pasos del guía, Miguel, que está buscando alguna cueva para que podamos disfrutar de ello. Cuanto más nos acercamos más pequeños nos convertimos al lado de la inmensa mole de hielo que es el glaciar. Miguel nos explica que donde estamos mirando tierra cubierta por el hielo antes era una bahía y que aquí se ve muy fácilmente como el hielo cada vez se deshace y se mueve más rápido. En Groenlandia cualquiera puede ver los efectos del cambio climático sobre el planeta. Miguel encuentra una preciosa gruta donde el hielo de dentro del glaciar deja el color blanco con tonos negros de tierra y se convierte en azul eléctrico con formas ondulantes, un lateral de la gruta del glaciar tiene unas graciosas formas dibujadas, de forma natural esa pared ha creado olas de blanco y azul. No me canso de ver la forma de las olas del mar, con sus ondulaciones y su espuma. En realidad solo es el color del hielo que ha ido tomando esa forma, pero resulta como un cuadro pintado por el hombre en vez de por la naturaleza. Aquí nos acercamos, tocamos el glaciar con nuestras manos. Nos liberamos de las mosquiteras, dado que con el frío aquí hay menos mosquitos (digo menos porque alguno vi volando por ahí, estos mosquitos son grandes y resistentes), y recorremos la gruta varias veces con nuestros ojos, deteniéndonos en cada detalle. No entramos porque es peligroso y puede derrumbarse sobre nosotros. Seguimos andando y Miguel busca un lugar para entrar al glaciar y caminar sobre él. No solo vamos a verlo y tocarlo, también vamos a caminar lo que s epoda sobre la superficie del glaciar. Subimos y caminamos sobre el hielo, como es rugoso es fácil caminar pero siguiendo siempre a Miguel porque puede haber más grutas como las que hemos visto y que el hielo se derrumbe bajo nuestros pies. Caminamos un poco, adentrándonos en el glaciar, vemos un par de remolinos de agua, son agujeros en el hielo del glaciar donde podemos escuchar cómo se mueve el agua en su interior. Mis compañeros encuentran algunos restos del avión pero al final no se llevan nada de recuerdo, aunque han ido recolectando cosas por todo el camino. Resulta que durante la guerra un avión norteamericano cayó sobre el glaciar, los estadounidenses intentaron recuperarlo pero fue imposible y el glaciar ha ido deshaciendo el avión y con su deshielo va soltando trozos del mismo. Ricardo, el otro guía, se encontró una vez un zippo de aquella época, seguramente de uno de los pilotos del avión. Cuando estamos sobre el glaciar empieza a caer gotas de lluvia así que Miguel nos mete prisa y salimos corriendo del glaciar, si comienza a llover andar por el hielo se vuelve complicado. Una vez fuera del glaciar caminamos de regreso para evitar que nos alcance la lluvia, pero para de llover y nosotros paramos para comer en frente de glaciar, lo que no se puede hacer todos los días. Una vez terminamos tomamos el mismo camino de ida para volver cuando bajamos todavía es pronto y no ha comenzado a llover, en contra de las previsiones meteorológicas. Como comenté más arriba a la salida del valle de las Mil Flores se me acabaron las fuerzas y casi no pude subir el dichoso collado, mientras subía me consolaba saber que una vez arriba solo quedaba camino, ninguna subida más, y eso lo podía resistir sin problemas siempre y cuando me alimentara un poquito, que ya tenía hambre.
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