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lunes, noviembre 21, 2016

Pesca en el hielo en Inari - Finlandia

La Laponia finlandesa en invierno ofrece muchas actividades que realizar y pocos monumentos que visitar. Una de las actividades que hicimos fue la pesca en hielo. Era la primera vez para todos por lo que marchamos tras el guía sobre el helado lago Inari con bastante ilusión que acabó convirtiéndose en agotamiento.


Empezamos con el proceso de hacer un agujero en el hielo que permita que el sedal llegue al agua. Dado el grosor de la capa de hielo del lago esto nos costó tiempo y esfuerzo por parte de todos. En varias tandas nos dedicamos a hacer un agujero en el hielo con un perforador manual, uno gira y gira en el mismo agujero hasta conseguir llegar al agua. Mientras, otra persona separa con una pala el hielo y la nieve acumulados alrededor del agujero. Como éramos varios cuando uno se cansaba otro tomaba el relevo, por lo que no me imagino esta actividad para uno solo. 


Finalmente una vez conseguido el agujero usábamos una pequeñísima caña de pescar del tamaño de una varita y cuyo pequeño hilo caía en el agujero. Dejábamos que siguiera y siguiera cayendo en el agua porque hay que asegurarse que caiga profundo, donde puede haber vida animal. Y luego toca esperar. Por supuesto en toda la tarde ninguno llegamos a pescar nada, pero en esas frías aguas no sé si puede conseguir pescar algo en solo una tarde (llegamos a estar a -30 grados). 


Pero fue un entretenimiento original hasta que llegó la noche y pudimos disfrutar de las auroras boreales.

sábado, noviembre 05, 2016

Esqui de fondo en Inari - Finlandia

La Laponia finlandesa en invierno ofrece muchas actividades que hacer y pocos monumentos que visitar. Una de las actividades que realizamos fue una pequeña travesía de esquí de fondo. No había hecho esquí de fondo desde el colegio, aunque aquella vez fue en los Pirineos, por lo que no tuve esas grandes explanadas de hielo y nieve que recorrer. Por lo que tuvimos en Inari fue un recorrido completamente liso que era el lago helado de Inari.


El hacer esquí sobre el lago te ofrece la perspectiva de pasear por el lugar y ver tus alrededores. Como el lago es tan grande las orillas quedaban alejadas pero se podían ver los arboles nevados y muy poquitas casas de madera de vez en cuando y a lo lejos. Claro que al final, si no eres amante del ejercicio te puedes llegar a aburrir o cansar, como fue mi caso, pero entonces vino la mejor parte de la actividad porque me caí y me entró un ataque de risa y ya perdí todas las fuerzas y no pude levantarme del suelo y aún empecé a reírme más. Estos momentos de risa fueron lo mejor, por lo que es una actividad a tener en cuenta si no tienes nada más que hacer por Inari.


Finalmente tomamos el mismo camino de regreso sin llegar a haber atravesado todo el lago (eso me pareció) porque es muy grande. La vuelta nos ofreció bonitas vistas pues se había nublado como de tormenta y estaba atardeciendo por lo que el cielo se teñía de fuertes colores entre negro, amarillo y rosa, como una paleta de pintor. Y a nuestro alrededor solo quietud pues solo estábamos nosotros en el frío hielo.


viernes, noviembre 04, 2016

Paseo en Raquetas de nieve en Inari - Finlandia

En la Laponia Finlandesa en invierno tienes una diversidad de actividades que realizar, una de las más comunes es andar por la zona en raquetas de nieve. No era mi primera vez en raquetas de nieve y si os gusta hacer trekking cuando hay nieve esta es la actividad perfecta para sustituirlo.



El punto positivo de caminar en raquetas de nieve es que al contrario que con la moto nieve, el trineo o los esquís, con raquetas puedes no solo atravesar el lago sino también meterte por entre los árboles y descubrir el paisaje del interior del bosque. La nieve crea curiosas formas, cubre completamente el suelo, las rocas e incluso los ríos. Al cruzar un río helado nos encontramos con una explanada llena de redonda bolas de nieve que no son otras que las rocas del río cubiertas de nieve pero que con tantas capas no dan el aspecto real de lo que son y crean paisajes fantásticos.



También el paseo nos deja ver renos entre los árboles, un cementerio en medio de los árboles, cubierto de nieve y alumbrado por farolillos, y  una iglesia de madera que está abierta por lo que podemos ver su interior con detalle. A la tarde la caída del sol y las sombras de los árboles forman un crisol de colores y formas. El colofón final para recomendar dar un paseo por Inari a través de la nieve.


miércoles, noviembre 02, 2016

Paseo en Motonieve en Inari - Finlandia

En la Laponia Finlandesa en invierno tienes una diversidad de actividades que realizar que suplen la ausencia de monumentos que ver durante el día (y cuando llegan la noche están las auroras boreales). Una de estas actividades es el conducir/montar una moto nieve y recorrer la zona en ella para disfrutar de los paisajes nevados que ofrece Laponia.


No se requiere de ningún permiso especial para conducir estas motos. En la tienda te dejan todo el equipo necesario, porque aparte de la ropa de abrigo que llevas tienes que ponerte el mono, las botas, los guantes, la braga y el casco para montar en este vehículo, porque si ya hace frío estando de pie (estuvimos a menos 30 grados), montar en una moto nieve hace que el frío helado te golpee con más fuerza. Aunque vas tan bien equipado que ni lo notas, yo soy una persona friolera y no lo noté.


Es un actividad divertida que hay que probar al menos una vez. Si a uno le gusta la velocidad y poder correr sobre el hielo: esta es su actividad. Si la velocidad tampoco es que sea su mayor disfrute solo con las vistas el paseo ya vale la pena. Uno va mucho más deprisa que con esquís o con raquetas por lo que recorres más distancia y tienes la oportunidad de ver más paisajes y hasta fauna. Nosotros tuvimos la suerte de ver ciervos entre los árboles que rodeaba el lago, y pasamos cerca de la isla sagrada de los samis. además, paramos en una de las casitas de madera junto al lago para calentarnos y beber té caliente en los tazones típicos de madera del lugar.

domingo, octubre 04, 2015

Siida Museo

El Siida Museo es el museo nacional de los sami en Finlandia y tiene sus instalaciones principales en Inari.

El Museo Sami almacena la cultura espiritual y material de los sami de Finlandia. Su objetivo principal es apoyar a la identidad y la autoestima cultural de los sami.

El interior del museo tiene salas muy interesantes donde poder ver vestimenta, ropa, artículos diarios de los samis e información sobre su historia y su cultura. También proyectan un audiovisual sobre las auroras boreales, muy relajante y bonito para ver.

En el exterior el museo se amplia, una vez sales de recorrer todas sus salas de exposiciones tiene un museo al aire libre con diversas casas de madera, graneros y otro tipo de edificios usados por los samis, así como diversos tipos de trampas que usaban para cazar, jaulas, etc..

Detalle del exterior del museo
Si vas en inverno capas y capas de nieve blanca cubren los techos de las construcciones y los caminos, aún así el lugar está bien señalizado para hacer el camino completo por la zona exterior por tu cuenta. si vas en primavera los altos árboles cubrirán todo de verde.


También se puede encontrar un anfiteatro de hielo donde se hacen representaciones y proyecciones (aunque los asientos no son muy cálidos). El anfiteatro de hielo con su moderna instalación electrica está rodeado de árboles por lo que no se confunde con el resto del recorrido que hace un viaje a través de la cultura sami, sus casas, su forma de vida, sus ropas.

La tienda del museo tiene diversos objetos de estilo sami, como ya sabéis obtuve unos cuencos típicos hechos de madera.

Si se visita Laponia, a parte de disfrutar del paisaje, si se desea aprende algo más de la cultura de esa gente y de esa zona este es un lugar imprescindible que visitar. Solo en Inari se hablan cuatro lenguas oficiales además del finés.

El único aspecto negativo es no encontrar más carteles informativos ne inglés sobre lo que se está viendo en la visita al exterior.

Web: http://www.siida.fi/contents/sami-museum

Detalle exterior del museo

viernes, junio 07, 2013

Auroras Boreales en movimiento

A Groenlandia fui en julio así que no llegué a tener noche, y sin oscuridad completa y cielos despejados aunque haya aurora boreales (que además ha de haber actividad solar que la produzca) no las puedes ver.

Así que es difícil conseguir ver una aurora boreal (varias condiciones a cumplir) aún así, con suerte durante mi estancia en la Laponia finlandesa pude ver la aurora boreal.

Aún recuerdo como me emocione como una niña pequeña viéndola. Solo había visto aurora boreales en fotografías (nada que ver con la realidad) y aunque muchos se sintieron defraudados porque con las cámaras profesionales la imagen no es como en la realidad, no se puede comparar con la emoción ver crecer la aurora y moverse por el cielo.

Porque como solo las había visto en fotografías no sabia que se movían. Así que recuerdo de forma especial mi primeras auroras boreales, como iban alargándose a través del cielo, y empezaban ha hacer ondas en un lado del cielo, y de repente te volvías al otro lado y ahí había otra aurora más clara, con otra forma caprichosa.

Ibas de un lado a otro del cielo diciendo "mira esa, ahora mira al otro lado, esa otra. Fíjate que se están uniendo" y como una niña exclamando y girando la cabeza de un lado al otro tras las figuras de colores que se formaban en el cielo estrellado de Laponia.

La sensación fue la sorpresa ante un regalo inesperado, por eso mi primera noche de auroras boreales fue el momento más especial.


miércoles, abril 10, 2013

Inari - Finlandia

Inari

Al mirar por la ventana al levantarme al día siguiente vi que había nevado la noche anterior, aunque no lo suficiente para cubrir los árboles de ese blanco de cuento de La Reina de las Nieves. Este día teníamos que esquiar y visitar la isla sagrada de los sami pero el viento que estado apareciendo a lo largo del día anterior ahora soplaba con fuerza, así que el esquí no era una opción muy viable, no con un grupo de inexpertos como nosotros, por lo que fuimos a dar un paseo andando. Este paseo fue improvisado pero también muy entretenido, vimos un cementerio, todo cubierto de nieve, a travesamos un lago, nos hundimos varias veces en la nieve y echamos en falta las raquetas dado que por ahí el camino hubiera sido más sencillo con las raquetas puestas. En el camino conseguimos ver a dos renos más por entre los arboles, pero cada vez que nos movíamos para fotografiarlos nos hundíamos hasta la rodilla en la nieve, hubo hasta una caída en cadena, pero nos divertimos mucho. El paisaje con el cielo cubierto de nubes y el aire soplando, además de ser los únicos andando por ahí daba un aspecto extraño al paisaje. Al regreso fuimos por la carretera y nos cruzamos con el señor en bicicleta más fotografiado de Inari, creo que nadie con cámara se quedó sin hacerle una foto. Y tuvimos un debate por saber cuánto habíamos andado, como costaba avanzar suponíamos que pese al tiempo gastado no demasiado pero tan poco tan poco como decían los fotógrafos, el caso es que al final me quede sin saber de verdad cuanto habíamos andado, tampoco es que lo necesitara saber. Antes de ir a comer fuimos al Parlamento sami para visitarlo por dentro (el día anterior estaba cerrado), y muy amables hasta abriendonos abrieron el teatro que estaba cerrado. A la vuelta el viento nos permitió hacer algo de esquí aunque solo en el lago Inari. Así que fuimos a la tienda de al lado del hotel a por el material y salimos con los esquís y bastones en manos. Ya en el lago nos pusimos los esquís y nos explicaron como andar con ellos. A la ida aún fui manteniéndome pero empecé a cansarme, tenía ganas de que los primeros del grupo se dieran la vuelta y volverían, estaba comentándole lo pesado que se me estaba haciendo a uno del grupo, y al momento estaba en el suelo, me había caído y estaba muerta de risa, tanto que no podía levantarme, me quite los esquí, me levanté, fui a por los bastones y volví a caerme , ¡y esta vez estaba andando sin esquís!. En fin, que de ahí ya regresamos al hotel y cada dos por tres me caía, pero con muchas risas, lo que lo hace bueno. Al regresar al hotel se vislumbraba entre las nubes trocitos de cielo amarillento del atardecer, el viento estaba levantando las nubes, y si soplaba un poco más igual esta noche conseguíamos ver la aurora. Dejamos los esquís y volvimos al lago para hacer pesca en el hielo. Se nos acumulaban las actividades. Nos adentramos en el lago y con las palas fuimos quitando la nieve hasta descubrir el hielo, en el hielo utilizamos algo como un sacacorchos para hacer el agujero lo cierto es que había muchas capas de hielo porque costó hasta conseguir llegar al agua líquida. Luego tomamos las mini cañas de pescar, las cañas para pescar en el hielo eran como baritas. Lo cierto es que todos estábamos emocionados con la pesca en el hielo pero me aburrí relativamente pronto dado que no se pescaba nada y cada dos por tres el agujero donde estaba el hielo de la caña se quedaba helado y había que estar atento para que no se te quedara el hilo atrapado en el hielo. Al fin y al cabo seguíamos estando en temperaturas bajo cero. Aún así a todos nos gustó al experiencia, por lo entretenido que era, no porque pudiéramos sobrevivir con la pesca en el hielo. Una vez cubiertos los agujeros de la pesca fuimos hasta el iglú para terminarlo, como solo había dos palas, solo dos hicieron todo el trabajo de hacer el agujero en la montaña de nieve y dejar el hueco para que una persona entrara. Pero al final todos nos arrastramos por el iglú para ver cómo era. Y tras ello nos fuimos corriendo a cenar al hotel. Por la noche el viento consiguió limpiar el cielo de nubes y disfrutamos del cielo cubierto de estrellas, vimos al caída de las estrellas fugaces, caían muchas brillantes, y por fin apareció la aurora, con tonos verdes y algún rosado al inicio, con un poco menos de intensidad que el primer día pero hermosas igualmente, moviéndose por el cielo estrellado. Conseguimos una casi foto grupo bajo la aurora (nunca conseguíamos estar todos, siempre faltaba alguien) y hasta tuvimos un okupa en nuestro iglú. Sin cansarnos de mirar al cielo otra vez hasta las dos de la mañana estuvimos disfrutando de este espectáculo de la naturaleza. Para completar el día alguien del hotel se dejó la sauna abierta así que casi todos entramos a cotillear.

Último día en Inari, hoy toca regreso a España, así que saldremos de Inari para ir a Ivalo, de Ivalo a Helsinki, de Helsinki a Madrid, de Madrid a Zaragoza. Nada especial para hacer excepto cambiar de transporte en muchos sitios. Por la mañana conseguimos hace nuestra foto de grupo completa, siempre faltaba alguien pero el último día junto a nuestro iglú tuvimos la última oportunidad. el día amaneció despejado, una pena que nos fuéramos ya porque esa noche si había actividad de auroras estas se podrían ver muy bien. Bueno, una suerte para el resto de españoles que había por ahí. Es algo que me sorprendió pero en Inari había mucho turista japonés y español. El japonés conociéndolo es normal, el encontrarse con tantos españoles pasado el círculo polar ártico ya se me hacía más chocante. Después de hacernos la foto de grupo en el iglú y diciendo adiós al lago Inari los moteros que había llegado al hotel el día anterior se marcharon a toda velocidad regalando un espectáculo de caballitos y saltos. Para aclarar decir que estos moteros iban en motos de nieve solo que eran igualitos a un grupo de moteros de no nieve, y cuando se marcharon hicieron cabriolas sobre la moto nieve (justo cuando nosotros estábamos volviendo de la foto de grupo en el iglú). Y ya no pudimos hacer más, si hubiera tenido más tiempo libre igual hubiera hecho como unos compañeros de viaje que no vinieron a la excursión a la iglesia y se fueron en paseo de trineo de perros. Pero yo no quería dejar ninguna de las actividades programada, y el paisaje y la iglesia merecían también el paseo. Lo más positivo es que conseguimos ver las auroras boreales, puedo decir que no es lo mismo ver una foto que verlas moverse por el cielo y formar figuras caprichosas de colores.

Visita: Marzo 2013

Mis imagenes: Ivalo, Inari y alrededores

Información para viajar: pendiente

Nota: La fotografia de la aurora es de Carlos &Carmen, compañeros en este viaje, cuya camara sí podía captarla.

martes, abril 09, 2013

Inari - Finlandia

Inari
Al día siguiente en Inari la temperatura subió, seguíamos bajo cero pero superábamos los -10 grados. El día estaba medio nublado y el sol que nos había acompañado el día anterior durante el camino a la iglesia ya no se veía brillar con potencia en el cielo cubierto de nubes. Este era el día de la moto nieve. La tienda estaba al lado del hotel, y allí nos fuimos calzando los calcetines, botas, guantes, mono, casco, etc. Una vez cubiertos e irreconocibles con tantas capas, observamos al guía de las moto nieve explicarnos como funcionaban. Luego probamos todos de uno en uno para asegurarse de que todos sabíamos cómo llevarla. Una vez hecho nos montamos de dos en dos en las moto nieves y bajamos de ahí al lago, donde dimos una vuelta para ver como íbamos todos y luego ya continuamos siguiendo al de la moto nieve. A mí lo de conducir no me llamaba nada, así que aunque después de la parada la gente se cambio de lugar y los que iban de pasajeros pasaron a ser pilotos yo me quede donde estaba, además así podía disfrutar del paisaje. Cuando íbamos por el lago el paisaje parecía un desierto de nieve, sin nada alrededor, solo la nieve lisa y brillante, y el sol tras las nubes, nubes que ocultaban el azul del cielo convirtiéndolo en un tono blanquecino reflejo del suelo nevado, añadiendo poco a poco el viento que empezaba soplar levantando ráfagas de nieve. Todo ello te daba la sensación de estar completamente solo en un paisaje lunar. Hicimos una parada para ver entre los árboles a dos renos moverse. Por fin conseguíamos ver renos. El guía nos había llevado entre árboles además de por el lago para ver si podíamos verlos, en la nieve blanca había huellas pero hasta la parada no conseguimos verlos. Al otro lado estaba la isla sagrada de los sami, aunque al final debido al tiempo no pudimos ir ahí. Nos paramos en una de las muchas casitas de madera junto al lago, dentro había una estufa y tazones de madera para tomar algo caliente y entrar en calor. Según nos dijeron hay varias de esas casitas como esa por toda la zona. Luego regresamos al hotel y antes de comer teníamos tiempo libre, solo una hora más o menos. Para aprovechar el día fuimos en busca de tiendas donde comprar souvenirs, aunque teníamos una grande frente al hotel ese día estaba cerrada, así que anduvimos por el pueblo, que son más bien casas desperdigadas unas junto a otras. El viento comenzaba a soplar más fuerte y aunque la temperatura era mayor que el otro día la sensación de frio con el viento era también considerable. Todos nos alegramos de haber hecho la caminata con raquetas el día anterior que tuvimos sol, porque de haberlo hecho al revés hubiéramos pasado mucho más frio. El viento es un elemento muy incómodo de combatir. En nuestro primer recorrido no encontramos ninguna tienda abierta pero sí una casona, unos columpios enterrados en la nieve, y la iglesia del pueblo. La iglesia estaba muy bien cuidada por fuera y cuando llegamos empezaron a sonar las campanas, quisimos entrar pero estaba cerrada. Así que vuelta al hotel y cruzamos el rio para ver la otra parte del pueblo, ahí encontramos una tienda, estaba abierta pero no había nadie, aunque llamamos y nadie contesto, suponemos que estarían comiendo en la parte de arriba de la casa. Así que como nos fuimos y regresamos a comer al hotel. Después de comer salimos todos juntos hacia el museo de la cultura sami (lapona), por el camino pasamos enfrente del parlamento sami, resulta muy curioso pero exteriormente me recordó al pabellón de España de la Expo de Zaragoza del 2008. En el museo la tienda estaba abierta así que compramos todos los souvenirs deseados, por lo menos yo así lo hice y me olvide de parar en busca de más tiendas. Luego vimos una proyección con fotografías de auroras boreales vistas en la zona, y recorrimos el interior del museo sobre la vida de los sami. Mientras el resto del grupo compraba me acerqué a una casita de madera y subí un camino que había junto al edifico del museo. Había leído que el museo tenia parte de museo al aire libre con las casas, trampas, almacenes y demás cosas que tenía un poblado sami. Vi la primera parte de casas, me resultaba muy curiosa una que era como una tienda de campaña o topi de los indios norteamericanos, y que en la visita al pueblo de Inari había visto junto a una de las casas. Había mucha nieve y algunas zonas era difícil acercarse hasta los postes explicativos dado que te hundías pasadas las rodillas. Regrese a ver si el resto de gente salía de la tienda y luego, con más gente, regresé y visité todo el museo al aire libre. Por el camino oímos el sonido de los renos pero no conseguimos ver ninguno más, en algunas zonas no se había pasado mucho porque costaba mucho andar y te hundías constantemente pero era muy curioso ver las trampas para zorros y otros animales que tenían los sami. La visita se acaba en un teatro de nieve, los asientos de nieve eran un poco fríos pero muy curioso porque tenía hasta fluorescentes para iluminar las puertas de nieve del teatro o cine al aire libre dado que frente a los asientos había una pantalla de nieve. Una vez visitado todo el museo regresamos al hotel haciendo una breve parada para ver el Parlamento Sami por fuera, y de paso vimos las baterías en el aparcamiento del Parlamento, muy curioso, y la bandera sami ondeando con el viento. Cuando llegamos al hotel nos estaban esperando para ir a construir el iglú, lo construimos en el lago no muy lejos del hotel pero resguardado del viento por unos matorrales, solo había dos palas y no soy muy buena cavando, como prueba puedo decir que puse más nieve al iglú con las manos que con la pala. Debido al tipo de nieve no se podía hacer un iglú de bloques pero al final sería un iglú, para que la nieve se compactara teníamos que empezar a acumularla un día antes. Así que eso hicimos y cuando ya teníamos una montaña de nieve regresamos al hotel a cenar. Por la noche había previsión de auroras de alta intensidad pero el tiempo en Inari era nublado, era tan nublado que las nubes se veían todas blancas bien entrada la noche, algunas se veían como rojizas, suponemos que por la aurora que estaba tras ellas. Estuve hasta las dos de la mañana en el lago mirando al cielo, esperando que el viento que soplaba dejara ver alguna ventana entre nubes, pero al final me fui a dormir sin tener suerte. Las condiciones climatológicas no se controlan, solo hay que ver que en Groenlandia me hizo de todo menos nevar.

Visita: Marzo 2013

Mis imagenes: Ivalo, Inari y alrededores

Información para viajar: pendiente

lunes, abril 08, 2013

De Inari a la Iglesia de Pielpajarven - Finlandia

Camino de Inari a la Iglesia Pielpajarven

Al día siguiente pese a habernos echado a dormir pasadas las dos de la madrugada viendo auroras boreales en el espacioso cielo azul sobre el lago Inari , nos levantamos a las seis de la mañana. La vista desde nuestra habitación con la luz de mañana comenzando a aparecer, junto con las casitas de madera color rojo y la nieve rodeándola, formaban una postal navideña. Bajamos a desayunar las primeras, y para aprovechar, hasta la hora en que íbamos a coger la moto-nieve, salimos fuera. Es bueno que el hotel tenga un termómetro justa saliendo al porche, creo que fue de las cosas más fotografiadas porque todos le hacíamos fotografía a la temperatura, este primer día entre -26 y -22 según tengo registrado. Dimos la vuelta al hotel y bajamos hasta el embarcadero para ver el lago todo helado, cuando intentamos acercarnos a una de las casitas que rodean el lago nos hundimos hasta casi la cintura de la cantidad de nieve que había, así que salimos por donde nos habíamos metido y después de un par de vueltas admirando el paisaje nevado regresamos al hotel. Al final, por circunstancias ajenas a la programación, cambiamos los planes e hicimos el recorrido en raquetas hasta la iglesia de Pielpajarven. Antes de salir, Ricardo nos dejó las manoplas polares (que vinieron muy bien dado las bajas temperaturas que hizo) y a los que lo necesitaban les dejó botas polares. Tomamos las raquetas en la mano (el lago se podía caminar a pie) y saliendo del hotel, que estaba pegado al lago, comenzamos a caminar. Como hacia una temperatura tan baja mientras cruzábamos un trozo del lago helado es cuando más frio sentimos dado que no había nada que pudiera resguardarnos del frio. Cuando pasamos el lago y nos paramos apenas se nos veía la nariz a algunos y a otro no se les veía nada. Y con la respiración nos habíamos cubierto de hielo. Cuando tomamos el camino hacia la iglesia, una vez pasado el lago, los árboles que nos rodeaban nos quitaron algo de frío. El camino hasta la iglesia está lleno de arboles y rocas cubiertas de nieve, algunos formando curiosas figuras. Sobre todo resulta muy llamativo y bonito el río cuyas rocas están cubiertas de nieve, dando una vista de huevos de nieve. Todo está tan cubierto de nieve que las cosas se perciben, dado que no se pueden realmente ver las formas de donde acaba la orilla, donde empieza el rio, el lago, y las rocas. A cualquiera que le guste andar por la montaña en invierno le encantará el paisaje de esta zona. Llegamos junto a una caseta donde paramos a comer y beber algo junto a un lago, junto al lago había en la nieve figuras de ángeles hechas por el grupo anterior. En nuestro caso hacía demasiado frio como para tirarse a la nieve, o eso parecía dado que ninguno nos lanzamos a hacer ninguna figura. Una vez descansados y antes de comenzar a tener frio seguimos el camino hasta la iglesia. En la zona donde esta la iglesia hay unos refugios de madera y zona s donde hacer fuego. Encendieron la hoguera al llegar, cosa que se agradeció porque cuando te quedabas mucho rato quiero empezabas a coger frio. Junto al refugio estaba el lago y al otro lado estaba la iglesia de Pielpajarven. Es una iglesia de madera más grande lo que había pensado, por dentro está muy bien conservada y decorada, y se nota que respetan el lugar y que se utiliza como iglesia. En el anillo dorado de Rusia ví varias iglesias de madera pero está estaba muy bien cuidada y se notaba que hacían uso de ella, no estaba como de adorno.
Después de ver la iglesia comimos y regresamos por el mismo camino a Inari. A la vuelta paramos por otro lago donde había huellas de animales, y disfrutamos de la vista con el sol cayendo, mientras uno de los fotógrafos que nos acompañaban en vez de coger el camino ya marcado se metió por otro lado y claro, parece que no hay apenas nieve pero no es así y acabo con la nieve hasta la cintura. Al regresar al lago Inari estaba atardeciendo y las nubes comenzaban a cubrir el cielo, oscureciéndose el día. Las casitas de madera que rodeaban las orillas del lago formaban otra bonita postal. Al final como la nieve no lo había permitido no habíamos usado las raquetas en todo el día (aunque la semana anterior sí que hicieron falta al otro grupo según nos comentó Ricardo) así que para no quedarnos con las ganas nos las calzamos y subimos una colina de nieve donde Ricardo nos mostró una grieta en el lago que dejaba ver varias capas de lago helado, muy curioso de ver. Y así, con las raquetas de nieve, regresamos al hotel. Por la noche esperamos a ver si salía la aurora pero las nubes que aparecieron por el cielo esa tarde ahora cubrían todo el cielo, así que nos fuimos a dormir, y dejamos encargados a los fotógrafos (que se iban a despertar cada hora para comprobar el cielo) que si se veían auroras que nos llamaran. No hubo suerte esa noche pero el día había sido muy completo.
Visita: Marzo 2013

Mis imagenes: Ivalo, Inari y alrededores

Información para viajar: pendiente

domingo, abril 07, 2013

Souvenirs Finlandia - Laponia

Zona: Laponia - Finlandia

-Tazón de madera.
Comprada en: Inari.

-Bosita de tela con adornos estilo lapon.
 Comprada en: Inari.

-Figuritas de renos en madera
Compradas en: Inari.

Imagenes:
Tazón de madera, es lo que sostiene el lsami en la mano.





miércoles, marzo 27, 2013

Inari - Finlandia

Inari

Llegamos a Inari y fuera del hotel había un termómetro que marcaba los -30, por suerte luego subió hasta -22. En Inari hay tres hoteles, el nuestro estaba justo junto al lago lo que nos permitía poder acercarnos a ver las auroras sin perder tiempo.Nos registramos, dejamos el equipaje y bajamos al bar donde estaban los fotógrafos profesionales esperando para ver la aurora. (En nuestro grupo viajaron dos fotógrafos profesionales de Objetivo Valencia. que suelen colaborar con Greenland Adventure). Los que teníamos cámaras compactas aprovechamos para que nos miraran si podíamos hacer fotos de auroras o no, hay algunas que pueden y otras no, depende del tiempo de exposición o algo así dijeron. El resto aprovecho también a preguntar sobre fotografía. Cada poco tiempo alguno salía fuera para ver si se veían ya las auroras, y entonces mientras bebíamos y hablábamos, el del bar se nos acercó y nos avisó que ya se veía la aurora.Salimos del hotel y bajamos con cuidado al lago, no hay mucha contaminación lumínica en Inari pero desde el lago el cielo se ve mejor, sin tanta luz y por tanto mejor vista de las auroras. Tuvimos suerte de tener auroras de buena intensidad como regalo de cumpleaños. Entre estrella fugaz y estrella fugaz (caían un montón esa noche) vimos una intensa aurora de color verde, lo que no sabía era que las auroras se movían y creaban formas constantemente. Así que nos pasamos desde las 11 de la noche hasta las 2 de la mañana mirando de un lado al otro del cielo, de repente te quedabas ensimismado mirando una forma y como se movía y te decían, por ahí, y volvías la cabeza para ver aparecer la forma de otra aurora por otro lado y el movimiento de esta. Estábamos emocionados como niños señalando a todos los lados. Aunque dentro del lago la temperatura era menor de los -22, asi que teníamos que volver al hotel un ratico para coger calor y para poder volver a salir al lago y no congelarnos. Por lo que fue bueno tener el hotel al lado del lago. Y también fue muy bueno que tuvieramos la compañía de los fotografos de Objetivo Valencia,así tengo fotos de la aurora boreal como la que muestro en la entrada, que es de ellos.
Visita: Marzo 2013

Mis imagenes:: Ivalo, Inari, alrededores del Lago Inari

Información para viajar: Pendiente

martes, marzo 26, 2013

Ivalo - Finlandia

Ivalo

Cuando aterrizamos en Ivalo la temperatura exterior era de -26 grados, y como el aeropuerto es pequeño hay que salir andando, así tocó abrigarse bien con las parkas polares (benditas parkas). El aeropuerto está adornado con farolillos, imágenes laponas, y animales del lugar disecados (cabezas de renos, zorros articos, etc). Fuera del aeropuerto y ya liberados de tanto japonés, tomamos el coche con destino a Inari. El camino en carretera es de una hora más o menos, y de noche solo se ve nieve y altos pinos, un paisaje que al final cansa, la conductora era completamente lapona y una compañera del grupo estuvo preguntándole cosillas, así supimos que todas las iglesias que pasamos de Ivalo eran evangelistas, y que la temperatura afuera nos alcanzó a los -30 grados. Además de que conducían a toda velocidad sobre el hielo, supongo que es cosa de acostumbrarse.
Visita: Marzo 2013

Mis imagenes: aqui las de todo el viaje (Ivalo, Inari, zona del Lago Inari)

Información para viajar: Pendiente

lunes, marzo 25, 2013

Helsinki - Finlandia

Helsinki 

Quedamos todos en el aeropuerto de Madrid para salir con Finnair destino Ivalo vía Helsinki, ahí el guía de Greenland nos da nuestras parkas polares, estaremos con ellas todo el viaje. El transfer entre vuelo y vuelo es de unas cuatro horas lo que nos permite una vez llegados a Helsinki ponernos las parkas polares y buscar la salida 2A para coger el autobús con destino al centro de Helsinki. La línea de autobuses de la ciudad Finnair City Bus sale cada media hora de la Terminal Internacional y realiza paradas en la T1 y en los dos Hoteles del Aeropuerto. Nosotros nos bajamos en la última parada, en la estación central de Helsinki. El precio del billete no es barato, 6,10 euros solo la ida, luego hay que volver. A la ida tardamos unos 40 minutos en llegar a la estación de Helsinki mientras. pudimos ver a la gente paseando sobre un lago helado.En Helsinki ya había estado pero era finales de septiembre y hacía calor como si fuera pleno verano (recuerdo que no usé el abrigo ni la chaqueta en ningún momento) aquella vez había llegado en barco desde Tallin así el viaje había sido diferente. Una vez visto el exterior de la estación caminamos hacia el boulevar, todo nevado, hasta llegar a la plaza del mercado. Aquí me llevé una grata impresión, en mi opinión Helsinki es mucho más bonita en invierno que en verano. La plaza estaba vacía y el puerto estaba cubierto de nieve, y el mar estaba en partes helado pero el aspecto desde el puerto era espectacular, entre tanta nieve y hielo, y los barcos moviéndose rompiendo el hielo. De ahí nos acercamos a la iglesia ortodoxa, al contrario de la vez anterior que la visité, esta vez estaba cerrada y solo había una pequeña puerta con un cristal al fondo para verla desde ahí, que no es lo mismo que entrar dentro. También es cierto que el camino hasta la iglesia tenía más nieve que el resto de aceras que había sido concienzudamente limpiadas. De aquí nos acercamos a la plaza y subimos con mucho cuidado las escaleras hasta la catedral de Helsinki, porque había hielo y resbalaba. Mis compañeros de viaje entraron a verla, como yo ya lo había visto me quedé por fuera haciendo fotos del paisaje nevado. Tras la catedral callejeamos hasta llegar de nuevo a la estación, y junto a la estación había una pista de patinaje, y había varios niños jugando con una gran pelota que arrastraban y se intentaban quitar con unos carritos como minitrineos. No lo había visto nunca así que no sé muy bien como describirlo. Al final entramos a la estación a entrar en calor antes de coger el bus de vuelta al aeropuerto. A la vuelta nos costó exactamente media hora, y mientras esperábamos el embarque cenamos. Para ir a Helsinki nos encontramos con el avión lleno de japoneses, a decir verdad, estábamos de los primeros en la fila, llegaron ellos y nos rodearon por los dos lados y se colaron tan ricamente, había una pareja finlandesa enfadadísima por la jeta que le echaron, como eran tantos. El guía nos comentó que suelen hacer escala en Helsinki para ir a Japón pero lo cierto es que luego, en el embarque para ir a Ivalo, la cola estaba llena, de nuevo, por japoneses.
Visita: Marzo 2013

Mis imagenes: Aqui

Información para viajar: Pendiente 

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