San Sebastian - España

San Sebastian

Han pasado ya varios años desde la última vez que estuve en San Sebastián, pero aún recuerdo la playa de la concha en un día gris. Y por supuesto, recuerdo que no subimos al monte Urgull. Mi objetivo del viaje era hacer ejercicio disfrutando de la ciudad. Lo de disfrutar de la ciudad es habitual en mí, lo de hacer ejercicio es porque Zaragoza es plana y planeamos ir de viaje a Noruega en septiembre y subir el “pulpito”, y sé por experiencia tras subir el WaynaPichu, que necesito hacer algo de ejercicio que suponga subir escaleras o cuestas, para no agotarme en el transcurso. Se podría decir que San Sebastián tiene tres montes, el Urguell, donde está el castillo, la isla del centro y el monte Igueldo. Como de costumbre decidí aprovechar todo el día, me alojaba cerca de la estación por lo que empecé mi recorrido por la ciudad en el puente de Maria Cristina, el más lujosamente adornado con sus torres con caballos, barcas y demás detalles arquitectónicos. De aquí llegué a la catedral del buen pastor, donde comenzaría mi recorrido turístico, fui pasando por la Diputación, que tiene en el centro de la plaza con parque botánico un interesante medido de temperatura, y de ahí hasta el ayuntamiento donde la playa de la concha da acceso al casco viejo y el puerto. Cerca del casino paré a desayunar, como casi todo el mundo sabe no son muy de viajes culinarios, la gastronomía y yo somos poco afines, pero en el norte se come muy bien, asi que disfrute del desayuno y de la comida en el puerto. Tras el desayuno comencé a recorrer el casco histórico pasando por la iglesia de san Vicente, el museo de San Telmo, la iglesia de Santa María, la plaza de la Constitución, ... callejeando por el casco histórico (y sus estrechísimas calles) descubrí una placa con la interesante historia del asedio de la ciudad durante la guerra de la independencia, lo napoleónico me persigue. Junto a la iglesia de Santa María hay un cartel que indica la subida al castillo, desde ahí comencé mi subida al monte Urgull. Encontré a la primera la subida al castillo por el camino más corto, aunque por el afán de hacer ejercicio luego me recorrí (arriba y abajo) muchos de los otros caminos que existen. Si se quiere subir directamente al castillo hay que seguir el camino hacia el castillo que empieza en la iglesia de santa María, tras el primer tramo hay dos bifurcaciones, hay que seguir hacia arriba, y aquí nos encontramos con el baluarte mirador. Un precioso baluarte que recorrer y desde donde poder tener unas vistas del mar y del museo de San Telmo y el paseo nuevo. Desde aquí hay dos caminos, hacia el baluarte de las damas y el otro que va subiendo, hay que seguir el que sube y es contrario al baluarte de las damas, y este te lleva directo al castillo. Aunque he dicho que sube en realidad el otro camino comienza a ser un laberinto de subidas y bajadas y más subidas, con lo que acaba alargándose la cosa mucho más. Lo primero fue subir hasta el castillo, por el camino al castillo uno se puede parar en visitar varios de los baluartes que existen, y disfrutar del paisaje. Una vez llegados al castillo en el centro de las murallas está el edificio de acceso gratuito con un museo sobre la ciudad de San Sebastián, muy interesante, y también unas escaleras que permiten subir hasta la escultura que preside la cima del monte, y el punto más alto. La subida merece la pena porque tiene una vista impresionante de la concha y del casco viejo. No es tan elevada como la del monte Igueldo pero permite ver con más detalle lo que es todo el aspecto de la ciudad por lo que no es de extrañar que fuera refugio en la guerra napoleónica. Es un lugar muy recomendable y no muy visitado. Casi todos los que estaban ahí hablaban inglés, francés, alemán…para turistas de fuera. Tras varios caminos recorridos y baluarte visitados, con sus respectivos miradores, bajé hasta la unión del paseo nuevo y el puerto para volver a subir el monte y dirigirme hacia el cementerio inglés. El lugar está bastante abandonado, no había nadie y daba hasta algo de miedo meterse en la espesura del lugar para ver las tumbas, hasta caminar atravesando las verjas abiertas sobre las hojas secas daban la impresión de abandono. Pero hay mucha historia si te paras a leer los carteles. Tras ver el cementerio inglés bajé hasta el puerto y el museo nabal. Después de comer caminé por la playa de la Concha mientras la gente disfrutaba del sol y de los baños (lo del sol es relativo; hacia sol pero estaba nublado, aunque hacía tiempo que no se me ponían las orejas rojas). Por mi paseo por la Concha llegué al antiguo balneario de La Perla, y de aquí al Palacio de Miramar, el jardín está decorado con interesantes y modernas esculturas, pero es mucho más bonito las fabulosas vistas que se tienen desde el palacio. De aquí continúe hasta llegar al monte Igueldo para tomar el funicular y subir hasta arriba, donde tener una vista magnifica de toda la ciudad de San Sebastián y todos los lugares a su alrededor. Una vez abajo pensaba continuar para ver el peine del viento pero el camino para llegar a la escultura estaba cerrado por obras en adecuar la montaña para evitar desprendimientos. De regreso decidí seguir caminando para recorrer el puente de Santa Catalina, ver el teatro, el puente de Zurriola y la Kursal, y tomar el paseo del norte que estaba muy frecuentado por paseantes y ciclistas. San Sebastián en verdad es muy bonito, aunque en un día se puede ver casi todo.

Visita: Julio 2016

 Mis imágenes: Dentro del álbum España I (pagina de facebook)

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