viernes, junio 17, 2016

Vitoria - España

Vitoria

Tras pasar el día de recreación decidí aprovechar el domingo para escaquearme de la batalla y visitar la ciudad de vitoria, en todo este tiempo solo había estado de pasada y tomé la decisión al poco de regresar de Italia. Busque para reservar una visita a la catedral vieja, la más antigua y que está en obras desde hace años, y quedaba una plaza libre para el primer turno de visitas guiadas, así que fue como cosa del destino determinar que el domingo tocaba visita turística a la ciudad. Todo el recorrido del domingo lo haría a pie dado que casi todos los lugares están muy concentrados en el casco histórico y el hotel donde me alejaba estaba apenas unos minutos del centro. Comencé el recorrido caminando hasta la plaza de España y de ahí cruzando la plaza que es cuadrangular y rodeada de edificios llegué a la plaza de la virgen blanca, donde se encuentra el famoso cartel vegetal de Vitoria Gasteiz. Realmente acercarme a la plaza de la Virgen Blanca fue un capricho porque el recorrido dejaba esa parte para el final. Regrese por la plaza de Espala a la calle por donde había entrado, para pasar junto a la balconada de Los Arquillos, y subir por la calle hasta la casa del cordón, donde lo más llamativo es su antiguo torreón. Sigo por la calle que a cada rincón muestra una casa interesante por ver hasta que llego a la plaza de la Bullería, aquí puedo encontrar la catedral, una serie de “esculturas” modernas, una casa estilo palacio que es el museo de arqueología, El Portalón que es una antigua posada de la época medieval, y el torreón de los Anda con otra antigua casa de otro estilo al lado. Digamos que esta plaza está llena de edificios de diversos estilos y épocas, un rincón poco concurrido pero muy interesante y la entrada para la visita de la catedral de Santa María. Como todavía tenía mucho tiempo seguí por otra calle para llegar al Palacio de Escoriaza y Esquivel donde una serie de escaleras mecánicas bajaban varias calles hasta otra iglesia, aquí tomé las escaleras para ir a desayunar y regresar para ver la catedral a la hora de la visita. La visita a la catedral no es barata, pero siendo el note de España tampoco puedo decir que sea cara. En principio el recorrido es de una hora, nosotros estuvimos una hora y cinco minutos y se me hizo como diez minutos, el lugar están interesante que una hora sea hace corta. Es más, iba corriendo tras la guía porque iba rapidísimo y no daba tiempo para pararse a ver los detalles. Demasiada catedral para solo una hora de visita. No todo el mundo que tenía reservado se presentó a la visita, una lástima porque vale la pena. Empezamos con un video sobre la obra de la catedral y lo que se ha ido descubriendo sobre la ciudad a través de sus obras. La catedral se cerró porque estaba a punto de derrumbarse porque con las obras que hicieron a lo largo de los años en vez de arreglarla se estropeó más. Aquí nos ponemos los cascos de obra para evitar accidentes y empezamos la visita por la base de la catedral, por debajo de los suelos de la misma donde encontraron donde estaba la antigua ermita antes de la catedral y donde se puede ver el deterioro que hubo. Aquí planean poner un museo, y pudimos ver algunas miniaturas ya construidas para tal efecto. De aquí abajo pasamos a subir a la planta principal de la catedral donde se pueden ver todavía grietas en los muros pero ya sin andamios se ven los detalles de la catedral. Tras ver la planta subimos a recorrer el exterior de la catedral, todavía en obras, con una increíble vista de los montes cubiertos de nieve y verde y que eran la parte de la catedral que servía de muralla protectora de la ciudad. De aquí entramos a recorrer una parte del camino de ronda, este se construyó de forma decorativa por lo que es algo estrecho, solo cabe una persona, pero por lo general el camino de ronda era para que los peregrinos escucharan misa. No es habitual el poder recorrer esta zona de las catedrales que lo tienen así que fue una pena que fuéramos tan rápido, pero tiene una perspectiva y vista diferente. Por aquí pasamos por túneles estrechos y escaleras de caracol para llegar a donde se encuentra el órgano, frente al altar, y de aquí salimos hacia el pórtico de la catedral, con tras entrada de las cuales la central es la que más policromía conserva. Para no hacer una entrada monotemática de la catedral pasaré al siguiente paso. Salimos de la catedral directamente a la plaza de San Macos donde abandoné el grupo y continúe el camino para pasar por las murallas, el centro cultural y llegué a los lienzos de las murallas, que con el soleado día que hacía dejaban una imagen de postal. De aquí se llega a la iglesia de San Vicente, al palacio de Villa Suso y al mirador de la ciudad donde se puede ver la catedral nueva y las montañas. Cerca está la iglesia de San Miguel, y al monumento del Celedón, personaje que da inicio a las fiestas de Vitoria, y de aquí a la plaza de la Virgen Blanca. Dejé la plaza de la virgen Blanca para tomar la calle de la correría hasta el cantón de la carnicería para disfrutar de las casas de las calles hasta bajar por la calle de la herrería, pasar por la Iglesia de San Pedro y seguir hasta volver a la plaza de la Virgen Blanca donde continuar el camino hasta la Plaza de los fueros y la catedral nueva, es interesante pero por dentro no tiene nada que mejore a la catedral vieja excepto más amplitud. Como era el Corpus había procesión así que continúe el camino para volver al hotel, donde cruzaré las vías para ir la zona de los museos, llena de antiguas casas palaciegas donde visité el museo de bellas artes (antiguo palacio y desde el 18 de mayo gratuito) y el museo de la armería, pequeño pero muy interesante. El día anterior, durante la recreación, los vi de pasada y supe que si tenía tiempo tenía que verlos con tranquilidad. La recreación de la batalla fue en la Campa de Olarizu por lo que para haber ido de recreación pude ver bastante de la ciudad. Y recomiendo ver la catedral vieja, aunque esté en obras. El regreso lo hice en tren, cuya estación está muy céntrica. Ya sabéis que disfruto de los viajes en tren y aunque el regional tarda más que el autobús es mucho más cómodo y disfruté de los paisajes del país vasco y navarra hasta llegar a Zaragoza.

Visita: Mayo 2016

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jueves, junio 16, 2016

Recreación Batalla y té en Vitoria - España

Recreación Batalla de Vitoria & Picnic y té en 1813

La recreación y el campamento de la batalla de Vitoria era en las campas de Olarizu, como no soy de Vitoria pensaba que el parque sería más pequeño y en cambio es bastante grande, recorrí como la mitad del parque hasta que llegué a las campas, aún hoy no estoy segura si las campas era donde fue la batalla y el campamento, u ocupaba más espacio. De cualquier manera, cando llegué al campamento pensaba que me había equivocado y estuve dando vueltas buscando otro campamento porque el que había era muy pequeño, me temo que comparado con los campamentos de Waterloo otros campamentos parecen pequeños. Lo que sí cabe resaltar es el lugar donde fue la batalla y el campamento un lugar precioso y perfecto, todo rodeado de árboles, verde, monte, cielo y ningún edificio moderno a la vista, lo que ayuda a localizar el lugar como en la época napoleónica, un campamento más real. Aunque las predicciones eran de lluvia hizo una mañana soleada por lo que esperaba que hubiera más publico visitando el campamento, cuando iba de camino hacía allí, a través de tanto verde del parque toda la gente que paseaba, andaba y corría por ahí me preguntó sobre el evento, porque aunque eran de Vitoria no lo sabían. En principio iba a ir a una conferencia en el museo de la armería sobre el baúl de té que regaló Wellington al general Álava y luego ir al picnic con té que se haría en el museo de bellas artes, justo enfrente. Conocí a Julie, una australiana que estaba de vacaciones con su marido y que son recreadores así que aprovecharon para estar en el campamento de recreación, y ya que el marido dejaba el campamento para desfilar por la ciudad de Vitoria la mujer se venía al picnic. Para no dejarla sola ni hacerla andar todo el camino hasta el museo esperamos a quien nos llevaba en coche, asi que con mucho gusto me quedé en el campamento haciendo compañía a Julie mientras las dos esperábamos para que nos llevaran al té. Debido a ello pude ver que cuanta más gente se acercó por la mañana fue cuando ya no quedaba casi nadie, así que fuimos las más fotografiadas de esa mañana, todos preguntaban al respecto y un fotógrafo incluso comentó que según el horario que había recibido esperaba verlos ahí, pero le comenté que estaban todos en el desfile por la ciudad. Por fin fuimos al picnic acompañados de otras dos personas más, reflejando cada uno un estilo diferente de la época. Llegamos hacia el final de la conferencia, a mi me hubiera gustado verla entera, pero no pudo ser. Y Julie la australiana me comentó que las imágenes eran muy útiles porque podía leer un poco y así enterarse de algo. Y por fin, tras la conferencia, fuimos al picnic, solo que por algún motivo no se hizo en el jardín, sino que se subió al palacio, que es un lugar precioso para hacerse fotografías, y donde pudimos comer algunas galletas de té, pero nada de la recreación que esperaba. Luego, a última hora y deprisa y corriendo tomamos un “picnic” en el jardín del palacio-museo de bellas artes. El lugar era perfecto, pero tal vez si se quería hacer una recreación hubiera que haber dado más información a los recreadores, porque en mi opinión fue un poco caótico. Luego regresamos al campamento para comer y esperar a lucirnos hasta la batalla. Tuvimos suerte de que lloviera en un interludio entre la comida y la hora de las muestras de caballería, duelo, y vida en el campamento, por lo que estuvimos bajo las carpas de las tiendas a cubierto de la lluvia. Luego volvió a salir el sol y vino la gente a ver la batalla, nosotros, los civiles, nos refugiamos tras un árbol y tuvimos una buena vista de la batalla. Estuvo muy bien, la única pega que no se escuchaba al comentarista, para lo que se le oía mejor que no hubiera habido. en fin, que me gustó mucho y lo vi bastante bien, aunque alguien me dijo que era muy positiva, pero no es así, comparándolo con otras lo vi bien. puede que no hubiera una gran cantidad de espectadores como en Waterloo pero teniendo en cuenta que no había mucha promoción lo vi bastante bien. Las reconstrucciones más grandes que he visto por España por ahora han sido en Aragón.

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miércoles, junio 15, 2016

Gladiadores Zaragoza - España

Gladiadores en Zaragoza

La asociación Ludus Augusta volvía presentar la historia de los gladiadores romanos en el teatro romano de Zaragoza de forma gratuita, y dado que el año pasado no pude ir este, aproveche que el mes de mayo para asistir al evento. Durante el bimilenario de Augusto había asistido a un espectáculo de gladiadores en el parque Macanaz, junto al Ebro, con los gladiadores sobre la arena. En este caso el espectáculo era en el teatro romano, el problema es que por motivos de conservación histórica el espectáculo fue en la tarea de madera moderna colocada sobre el suelo del teatro. Por supuesto esto quita parte del encanto pero tuve la suerte de colocarme tras los recreadores para así ver los combates. El evento estuvo bien, pero en mi opinión había demasiada explicación histórica para la cantidad de niños pequeños que había ido. Todo el mundo sabe que los pequeños no mantienen la atención mucho tiempo a una ingente cantidad de explicaciones histórica, un poco más mayores sí que lo hacían, pero los más pequeños no. En su ventaja tengo que decir que explicaron y mostraron mucho más que los del bimilenario. Por ejemplo hubo un desfile de la diosa romana y las vestales que estaban presentes en el cuidado de la llama de Roma e importantes en los combates. También había mujeres romanas y explicaron varios casos en los que los gladiadores eran la atracción de estas mujeres nobles y ricas, mostrando como estas los observaban y tocaban divirtiéndose sabiendo que posiblemente uno de ellos acabaría muerto tras los combates. Hasta la historia de algunas mujeres nobles romanas que escaparon con un gladiador como amante dejando a su marido noble. Durante el combate tanto los hombres como las mujeres vestidos de romanos apoyaban a su gladiador favorito. También teníamos al juez que vigilaba los combates, que en plena acción era muy parecido al árbitro de los combates de boxeo. Nos mostraron los diversos gladiadores y en los combates vimos sus diferentes formas de pelear, pero también vimos mujeres gladiadoras. Al parecer también existían pero consideraban a las mujeres más débiles, por lo que el combate era de dos mujeres contra un hombre. También nos mostraron la lucha entre varios gladiadores a la vez, y una vez perdido el combate como la figura de un personaje con una máscara (no recuerdo el nombre) se aseguraba que estaba muerto golpeando con un mazo su cabeza. Es interesante pero no te hace sentir que estas en otra época, tal vez por la cantidad de explicación histórica antes y después de los actos.
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martes, junio 14, 2016

Tiger Meet Zaragoza - España

Tiger meet Zaragoza

Solo unos días después de dejar atrás la toscana italiana y la época napoleónica era la Tiger Meet en Zaragoza. Me enteré que la Tiger Meet, un encuentro que se realiza cada año en alguna parte del mundo (el año pasado fue en Konya-Turquía), iba a ser en Zaragoza este año, siendo el Ala 15 lo anfitriones del evento. De esto me enteré por un recreador de Tarifa y así me apunte al Spott Day, pero al final debido al trabajo no pude ir, aunque por mi amiga me enteré que hubo un atasco impresionante para poder ir (y eso que había que inscribirse con mínimo un mes de antelación y pagar para poder asistir). El día siguiente, aprovechando que era un día de puertas abiertas y demostración gratuita, y gracias a una amiga que quiso ir y cuyo novio se ofreció para llevarnos (un sábado a las siete de la mañana) pude hacer un viaje a la base área de Zaragoza, que pese a vivir en Zaragoza nunca había visitado. Siempre hay viajes cerca de casa que uno puede hacer si se le presenta el momento oportuno. Todo el mundo en Zaragoza sabe que la base área era la base norteamericana, todavía hay gente que recuerda la ciudad como era con los norteamericanos, con su bolera y sus costumbres. Hasta el inventor de la fregona lo hizo trabajando en la base de Zaragoza cuando era de los norteamericanos. El ala 15 se crea en el 85 con los cuatro primeros EF-18 llegados directamente desde EE.UU., siendo Zaragoza la primera base española en tenerlo. En el 92 las fuerzas aéreas de los Estados Unidos establecidas en la Base con motivo del Tratado de Amistad y Cooperación, abandonan sus instalaciones y el Ejército del Aire Español se hace cargo de las mismas, toda una herencia. No eran ni las ocho de la mañana y ya había fila para entrar a la base, lento pero sin parar conseguimos llegar, aparcar y bajar. El novio de mi amiga no iba a quedarse y por poco no consigue salir dado que, y es normal, había mucha seguridad. Cuando llegamos había, o parecía, muchos coches aparcados, pero no cubrían ni una quinta parte de lo que vimos a la salida. Antes de las acrobacias aéreas se podían ver los aviones que estaban en exposición, como era la Tiger Meet había aviones de diversos lugares del mundo; Estados Unidos, Francia, Bélgica, Alemania, … Y se podía entrar en la bodega de carga y la cabina de uno de los grandes. Los otros aviones, al igual que los helicópteros, tenían algún tigre, ya fuera en el ala, o un peluche en la cabina, o unas rayas de tigre en el depósito de gasolina (lo sé por el recreador de Tarifa, que sabe de aviones, yo no sé nada). También estaban las tiendas de la jornada de puertas abiertas de la base área, con la unidad de emergencia móvil, el helicóptero de la policía, una muestra de los equipos de la torre de control aérea, etc. Tras dar un par de vueltas al final nos colocamos junto a los fotógrafos extranjeros. Aunque sean extranjeros los fotógrafos saben cuál es el mejor sitio donde colocarse, el único problema fue que hacía un día soleado, y con el cierzo (viento) que hacía también era un día muy despejado, y a esa hora, según donde se realizaran las acrobacias, el sol te cegaba. Aun así vimos bastante bien, primero tuvimos un espectáculo de la patrulla acrobática de paracaidismo del ala 15, fue lo más colorido, después vino la demostración aérea de un F-18, luego vino la demostración de los helicópteros, me quedé con la imagen del quijote yendo sobre los molinos (uno de los movimientos mostrados en la demostración aérea) y finalmente tuvimos una demostración sin megafonía de un F-16 belga que fue el más espectacular de todos, realmente fue alucinante todo lo que se puede hacer en el aire. Tal vez fuera que el sol ya no estaba tan alto y por tanto se veía con más claridad, pero fue el que más nos gustó. Aunque según había leído en los comentarios del spotter day la patrulla águila nunca decepcionaba, tras el descanso para comer a la una decidimos marcharnos. En principio el novio de mi amiga iba a venir a buscarnos peor había tal retención en la carretera que era imposible. Afortunadamente un amigo estaba con su novia y podía llevarnos a las dos en su coche, así que tuve la suerte de conseguir salir de ahí (no sé qué hubiéramos hecho) y además tanto él como ella eran majísimos. Cuando nos íbamos todavía había gente que llegaba, había una fila kilométricamente parada para poder entrar a la base aérea. Está claro que para asistir a este tipo de eventos gratuitos hay que madrugar. Solo para conseguir salir tuvimos que hacer varios rodeos por la base área dado que había tal atasco que tuvieron que generar varios rodeos para hacer tiempo y que los coche se movieran algo en vez de estar horas parados. Es increíble al cantidad de coches y autobuses que a esa hora seguían llegando, había gente que hasta había dejado los coches en la carretera e iba andando con los críos hacía las puertas de la base aérea. Lo siento por el espectáculo de la patrulla águila pero fue una suerte salir a esa hora o a las nueve de la noche todavía estaríamos haciendo fila por salir.
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lunes, junio 13, 2016

Barga - Italia

Barga

Tras Bagno di Lucca nos dirigimos a Barga, más concretamente nos dirigimos hacia un restaurante en lo alto de una de las montañas que nos rodeaban para comer y tener unas fabulosas vistas de Barga, que como Bagno di Lucca estaba construida en una montaña, con sus casias elevándose y rodeando, en lo más alto, la iglesia con su campanario. Y a su alrededor más montañas rodeadas de viñedos, cosa no sorprendente dado que Barga está situada en la colina de Remeggio entre Luccay la Garfagnana, pura toscana italiana, colinas, caminos y viñedos. Aunque antes de llegar a ese restaurante tuvimos que parar en un cruce para esperar al mini-autobús del lugar, dado que el camino sinuoso para subir a lo alto de la colina era demasiado estrecho para un autobús normal. En ese cruce había una antigua escultura de una virgen con un niño, del estilo que se encuentra haciendo el camino de Santiago, bajo ella las señalizaciones en dirección a Barga. Tuvimos la suerte de que la lluvia de la tormenta que nos perseguía desde Bagno di Lucca descargara toda su agua mientras estábamos en el autobús y durante la comida, una comida fabulosa y con unas ingentes cantidades. Tras la comida nos dirigimos hacia la localidad de Burga, No muy lejos de esta localidad, en una aldea llamada Castelvecchio el poeta italiano Pascoli tenía una casa, en un inicio íbamos a verla esta casa, que aún conserva el mobiliario, la biblioteca y los manuscritos del poeta, pero estuvimos todo el día yendo con retraso; salimos tarde, llegamos a comer pasadas las tres de la tarde, en fin, casi ni llegamos a ver Barga donde teníamos una representación en el teatro de la localidad, al final tuvimos una cortita. Como decía llegamos tarde a Barga, el autobús nos paró en la perta real, donde nos recibieron con aplausos. La entrada a la ciudad, en parte amurallada, por la puerta real nos ofrece una idea del tipo de ciudad medieval italiana que visitar. El edificio más importante de Barga es la catedral que desde el castillo domina la ciudad y las colinas y que tan bien vimos desde el mirador del restaurante en la colina vecina, cuando la lluvia dio paso a una agradable tarde en la toscana. Desgraciadamente como íbamos con retraso no pudimos subir hasta lo alto de la ciudad a ver la catedral, ni pasear tranquilamente por sus calles, aunque de camino de la puerta real hasta el teatro dei differenti de Barga pudimos pasar por iglesias y casitas de estilo antiguo. Llegamos al teatro de Barga para entrar y recibir la información histórica del lugar como introducción antes del espectáculo, un dúo de Don Giovanni, con acompañamiento al arpa y dos sopranos, a ella ya la había escuchado en Elba y es fabulosa y el pequeño hijo de mi amiga se quedó prendado, no apartaba la vista del escenario, ni siquiera para comer, estaba todo callado y concentrado en la música. Luego tuvimos al violinista, nuestro Paganini particular, y de nuevo otro dúo para finalmente acabar. Una verdadera pena ir tan cortos de tiempo porque disfrute mucho más de esta representación desde nuestro palco, con vista al escenario, a los otros palcos con todos vestidos de época, disfrutando de la música y del encanto histórico del lugar. Nos marchamos de Barga de regreso a Lucca, disfrutando de las vistas de la toscana y de los gorgoritos del pequeño de mi amiga, que parecía que le había gustado tanto la música que ahora la cantaba. Pero ese no fue el único descubrimiento del día, en esta excursión descubrí que los ridículos son ridículamente pequeños y que el abanico, los guantes, y el resto de cosas, no conseguían entrar en el bolso. Menos mal que hacía mucho calor y el abanico estaba siempre fuera del ridículo y en uso.

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Información para viajar: Jane Austen Society Florence

domingo, junio 12, 2016

Bagno di Lucca - Italia

Bagno di Lucca 

Tras pasar la noche despiertas hablando sobre la fiesta y reconociéndolo, criticando, madrugamos de nuevo para disfrutar de un día de turismo al estilo napoleónico. Llegamos puntuales a la puerta de San Pedro, rodeada de flores y murallas, donde llegarían los autobuses para ir de viaje por la toscana. Nuestra primera parada fue el puente del diablo o de Santa Magdalena. El camino hasta ahí fue atravesando verdes montañas y ríos, por lo que no fue ninguna sorpresa encontrar un puente de piedra, de arco perfecto sobre las aguas verdosas que atravesaban el pueblo, con casitas de piedra sobre la montaña a cada lado del puente. El mirador del puente se encuentra a la sombra, por lo que desde ahí se puede disfrutar de una preciosa vista de postal, porque el puente se refleja en el río. Como todo puente antiguo hay una leyenda a su alrededor:”El constructor del puente se dio cuenta de que nunca podría terminar la construcción en el tiempo asignado. Teniendo un miedo terrible de las consecuencias que este retraso podría tener en su honor y en su familia, decidió llamar al diablo para finalizar el trabajo más rápido. El diablo lo ayudaría con una condición: "la primera alma que cruzara el puente sería para él." El constructor y el diablo entraron en este acuerdo y el puente se terminó en una noche. Pero el constructor tenía remordimientos, así que negaba el acceso al puente a los habitantes del pueblo y se fue a confesarse a la iglesia de su aldea. El obispo le dijo que tenía que irse a casa y dejar a la primera alma cruzar el puente. Cuando esto paso, el diablo apareció a por lo que le correspondía y se encontró cara a cara con un cerdo. Atrapado por su propia trampa, el diablo se vio obligado a atenerse en su acuerdo”. Después de una breve parada en el puente nos dirigimos al centro del pueblo en autobús donde paramos frente al casino de Bagno di Lucca. Ahí nos estaba esperando el alcalde de la localidad, con la televisión para enseñarnos la localidad. El pueblo está todo en la montaña y hay que ir subiendo y subiendo para ver los diversos rincones hermosos del lugar. Eso es bastante incomodo con ropa napoleónica, afortunadamente estrenaba botines para hacer más cómodo el camino por las calles y cuestas empedradas. Comenzamos visitando el teatro de la localidad, nos sentamos para disfrutar de una breve explicación histórica pro parte del alcalde y admiramos el pequeño teatro de la época en la que la localidad era visitada por los famosos de la época, empezando por Elisa Bonaparte. Tras salir del teatro comenzamos nuestro recorrido visitando las diversas casas y mansiones del lugar, una zona encantadora. Tras ver alguna casa por fuera paramos junto a la entrada a los baños donde el alcalde nuevamente nos dio otra explicación sobre el lugar y entramos a ver los baños. Desde Bath no había visitado unos baños termales antiguos, y me gustó mucho ver las bañeras grandes y al estilo clásico, las salas redondeadas donde alejarse del calor del sol de la toscana, claro que solo nos alejamos del calor nosotros porque cuando tomaban los baños aquí eran aguas termales y por tanto no frías. Tras los baños procedimos a visitar por dentro dos casas que fueron alojamientos de antiguos personajes famosos que estuvieron ahí (Pagannini, Puccini, la reina Margarita, dumas, Byron…) la casa más bonita era la de Byron, no porque por su interior o exterior fuera espectacular, sino porque estaba en un rincón encantador, el parte superior del pueblo había que subir bastante para llegar a ella, pero al llegar tras estrechas calles te sorprendía un hermoso jardín lleno de flores, con preciosos rincones con fuentes y árboles. El lugar era de ensueño, y nuestro camino pro el pueblo (ya en descenso) nos permitió tener una vista maravillosa de las montañas rodeando el pueblo y las casitas y los campanarios a nuestros pies. Me he dado cuenta en mis viajes que Byron viaja ba mucho porque su estancia me la he encontrado en varios países. Antes de salir hacia Barga tuvimos tiempo libre para tomar algo, más concretamente algo fresco que nos aliviara el calor. Hacia dos noches descubrí que la ropa de la época napoleónica no estaba preparada para la lluvia, este día descubrí que la ropa napoleónica para pasear de día no está hecha para el sol de la toscana. De la toscana me quedé con que Bagno di Lucca es un pueblo precioso con mucha historia, y que me gustaría poder volver a verlo con una calzado y ropa más apropiados para el turismo.

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sábado, junio 11, 2016

Palacio Ducale, Lucca - Italia

Recepción de la Corte y Baile en el Palacio Ducale de Lucca

Nos preparamos para la recepción y el baile en el palacio ducal de Lucca en honor de Elisa Bonaparte. Es curioso cómo se puede imaginar que la ropa de la época napoleónica es todo igual pero cada una de nosotros lleva un estilo diferente; una llevaba un vestido fantasía oriental con turbante, media luna, velo y cola de blanco con dorado, otra llevaba un vestido blanco sin cola con lazo azul según la moda “a la victim” y camafeo con tiara de hojas de estilo griego, otra un vestido largo de color azul y turbante con pluma de pavo real, y por último yo con un vestido de 1814 de rosa y blanco con puntilla y flores en el cabello. Diferentes estilos y todos aceptables dentro del periodo del evento. Dejamos a la ama de cría y al niño en el palacio-apartamento- dado que no estaba en las mejores condiciones y marchamos pronto al baile, en la plaza de entrada al palacio ducal estuvimos esperando y hablando con la gente hasta que por la escalera principal y con la guardia privada de Elisa Bonaparte nos invitaron a acceder al palacio. Subimos la magnífica escalera hasta llegar a la sala del palacio ducal donde esperaba Elisa Bonaparte y parte de su corte. La sala de la corte está decorada de pinturas clásicas en las paredes, adornos florales, otomanas y sillas, pero sin duda lo más impresionante son las paredes del salón. Si a esto le añadimos la cantidad de gente vestida con sus mejores galas el lugar adquiere un aspecto de otro tiempo. Sin duda las salas del Palacio Ducal muestran un aspecto que no se imagina uno viendo el palacio por fuera. Al inicio tomamos atención de la explicación sobre Elisa Bonaparte y su corte, y pudimos disfrutar de momentos en los cuales cuando Paolina Bonaparte visitaba a su hermana jugaban a la gallinita ciega (casi pilla a una de mis amigas) o cuando corrían por ser el primero en llevar un capricho a Elisa. Tan en serio fue la carrera que algo de helado cayó al suelo en la carrera por ser el primero en servir el helado a Elisa, aunque prontamente acudieron los lacayos a limpiar la mancha del suelo. Tras participar en los juegos de la corte de Elisa procedimos a la otra sala donde los músicos esperaban con sus instrumentos listos para que comenzara el baile. Aquí arrastré a una de mis amigas a bailar, aunque luego ya no hubo forma de volver a sacarla a bailar, y aunque una se ofreció en uno de los bailes, en ese momento esperaba convencer a mi otra amiga, ni la convencí ni luego supe más de las otras, es decir, me sentí completamente olvidada. La verdad, es peor ir acompañada y que te dejen de lado que el ir sola, por lo menos si vas sola es razonable no tener opciones, si vas acompañada es como en los libros en los que el resto del mundo se olvida de que existes. Tras el desastre del baile pasamos a los otros salones del palacio Ducal y descubrimos el salón de juegos. En él se encontraban varios caballeros, uno de los juegos, en italiano, no conseguimos descubrir en qué consistía pese a echar un vistazo de vez en cuando, luego había otro juego de cartas que tenía pinta de ser parecido al veintiuno, y había otras meses de juego con cartas a la disposición de quién quisiera. En los interludios del baile el maestro Paganini, un artista del violín que tocaba en la corte de Elisa Bonaparte nos deleitó con su música y destrezas. Tras acabar la música del violín comenzó el baile y procedimos a regresar a la sala de juegos. Como dos damas de la época mi amiga y yo nos sentamos a jugar a las cartas, mientras observábamos a nuestro alrededor y criticábamos en conveniencia. Y aunque mi amiga parecía una tahúr preparada para hacer trampas la que ganó la partida fui yo. Tras terminar con las cartas, otro interludio musical y observar las mesas de juegos pasamos a otra de las salas del palacio donde había un par de damas sentadas conversando y donde hice algunos pasos de baile demostrando que no tengo el mínimo equilibrio. Nuestra amiga y el pequeño llegaron y estuvimos con ellos en otra de las salas hasta que me senté en las sillas a ver bailar. Y digo bien lo de ver bailar porque me sentí como los personajes de los libros a los que nunca les sacan a bailar y que parece que son invisibles aunque estén en el salón de baile. A mi amiga varios caballeros la sacaron a bailar, a mí en cambio, pese a estar a su lado, nadie me invitó, aunque supongo que como soy tan torpe nadie quería arriesgarse a tomar una pareja de baile torpe, así que vi bailar y bailar esperando que pronto finalizara el baile y diera paso al buffet de la época. Finalmente, en cuanto vimos que la gente se acercaba a las puertas dobles que daban acceso a otro de los salones del palacio, consideramos que el buffet estaba por servirse. Por experiencia sabía que el buffet era según la época, servido frío dado que al fin y al cabo a estas horas de la noche y para tanta gente es imposible que en la época se sirviera caliente tanta cantidad de comida. La presentación como siempre fue espectacular y cuidada, con el pato con sus patas atadas y el salmón con la cabeza y el cuerpo mostrando los animales que eran. Por desgracia esto no lo vi en primera persona sino que lo vi unos días más tarde cuando en Facebook publicaron fotos de la cena. Esto fue porque era la primera vez que iban dos de mis amigas, así que nos dividimos, primero iban dos y luego otras dos. Como yo ya lo había vivido dejé que fueran ellas primero, pero si llego a saber que no iban a contar nada, ni a describir que habían dicho, ni a mostrar siquiera las fotografías, igual me hubiera ido. Como decía, todos los inconvenientes de ir acompañada y ninguno de los beneficios. Y tras una provechosa cena procedimos a recoger los bolsos, los chales y a regresar al palacio a dormir, porque aunque en la época trasnochaban por los bailes al día siguiente no madrugaban pero nosotras, trasnochábamos y al día siguiente madrugábamos. No hay descanso si se va de recreación, pero normalmente se disfruta mucho. Al salir pudimos observar que las puertas estaban franqueadas por la guardia privada de Elisa, que estuvieron toda la noche de guardia, y la gran escalera nos ofreció un aspecto solitario tras compararlo con la algarabía de la llegada. Antes de salir las grandes puertas nos dieron la bienvenida a la noche moderna y llena de gente en la calle, la zona central de Lucca se parece a cualquier zona de tapas y copas en una ciudad española.

Visita: Mayo 2016

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viernes, junio 10, 2016

Palacio Pfanner, Lucca - Italia

Picnic en el Palacio Pfanner de Lucca

Conseguimos llegar al Palacio Pfanner gracias a los fotógrafos del evento que conocían el lugar, porque tal y como comentaba en la entrada de Lucca los palacios por fuera parecen grandes edificios sin ningún adorno orientativo. Una vez localizado el palacio salimos a tomar algo fresco en el bar de al lado antes de entrar. Mientras estábamos en la terraza vimos al resto de recreadores pasar, los primeros en pasar fueron el 36 regimiento de línea francés que estaban como guardia personal de Elisa Bonaparte. Al entrar al palacio Pfanner nos encontramos con que ellos estaban en guarda en la entrada al jardín del palacio y a las escaleras de acceso al mismo. El Palacio Pfanner fue toda una sorpresa porque aunque pro fuera no dice nada por dentro es toda una maravilla y tiene un jardín impresionante. Al frente te da la bienvenida una fuente con estatuas y rodeada de setos llenos de rosas y demás flores. En un lateral del jardín una de las torres del palacio, resaltando sobre el cielo azul y al fondo junto a las murallas de Lucca la zona donde nos servirían el picnic. La lluvia que habían pronosticado los del tiempo brilló por su ausencia, y brillo es la palabra exacta para describir lo que hacía el sol ese día. Hacía un calor terrible, y teniendo en cuentas que las ropas napoleónicas de día no son precisamente lo ideal para altas temperaturas, las zonas de sombra del jardín estaban muy solicitadas. Al final acabamos colocadas en la fuente, para poder dejar al pequeño bajo la sombra de una de las estatuas y protegerlo del sol. Sin duda fue una tarde pasada bajo el sol de la toscana. Como la noche anterior había llovido tampoco el tumbarse en el césped nos atraía demasiado (lo que hubiera sido lo propio en el caso de un picnic) pero como la fuente y la zona de la comida estaban a travesando parte del jardín, nos entretuvimos yendo y viniendo a por comida. Y los turistas se entretuvieron fotografiándonos, creo que fuimos casi o tanto más fotografiados que el palacio. El jardín era bucólico, de estilo italiano y diseñado por un paisajista conocido de la época. Tras alimentarnos salimos del jardín para subir las escaleras exteriores para visitar el palacio, estas escaleras están diseñadas de una forma muy inteligente porque están abiertas con arcos al jardín, permitiendo una vista completa del mismo pero por otro lado están cubiertas por el techo del palacio por lo que se evita la lluvia. Como he dicho las recreaciones viajeras me gustan porque puedo disfrutar tanto de recrear otra época como de visitar lugares. El palacio por dentro conserva la cocina, las habitaciones con camas y tocador, los frescos, y otras obras de arte, nuevamente el palacio tiene las paredes y los techos cubiertos de preciosos frescos. No todo el interior del palacio está abierto al público pero lo que se puede ver compensa una visita a este precioso lugar de ensueño.

Visita: Mayo 2016

Mis imágenes: Dentro del Álbum Italia Napoleonic Weekedn I (Cuaderno de la Página de Facebook)

Información para viajar: Jane Austen Society Florence

jueves, junio 09, 2016

Prefectura, Palacio Ducale, Lucca - Italia

Apartamentos privados de Elisa Bonaparte, Prefectura de Lucca


Empezamos la mañana corriendo para llegar puntuales a la plaza Napoleone de Lucca donde nos íbamos a encontrar con el resto de recreadores para visitar la prefectura, el ayuntamiento, y los apartamentos privados de Elisa Bonaparte. En la plaza e incluso luego en la prefectura la gente del lugar y turistas pudieron hacernos fotos y preguntarnos de qué iba el evento, tras un rato en la plaza finalmente entramos en la prefectura que era el antiguo palacio ducal que se usa hoy en día como ayuntamiento. Muchas de las salas conservan la decoración con las pinturas originales pero están llenas de muebles y material moderno tales como archivadores. Realmente esta es una de las cosas que me gustan de las recreaciones viajeras, no el que me pregunten y me hagan fotos, sino ver lugares históricos aprovechando la recreación. Como decía, después de reunirnos en la plaza Napoleone entramos en el patio de la prefectura y subimos la gran escalera principal. Una vez arriba nos explicaron la historia del lugar y nos pidieron que, dada la cantidad de gente, nos dividiéramos en grupos, uno podía recorrer el pasillo y las habitaciones de un lado y otros las habitaciones del otro lado de la escalera. Una vez recibida la explicación histórica perdí de vista a mis amigas pero tampoco me importó porque así podía visitar las salas y no perderme nada de ver, mientras que a veces, en compañía, dejo de ver las cosas, y esta era una oportunidad única que no se puede dejar escapar. Eso no quiere decir que no estuviera bien con ellas, porque lo cierto es que la compañía en estas situaciones es mejor que ir sola, y más si es buena compañía, porque creo que somos bastantes afines. Las salas, como decía, estaban decoradas con pinturas del suelo al techo, recreando paisajes bucólicos y bosques, el pasillo estaba cubierto de esculturas griegas y había un precioso rincón pintado como un pequeño jardín y con más esculturas completando el paisaje. El resto de habitaciones estaban decoradas con cuadros, como el del Palazzo Tucci, y con muebles de la época, como una cama, espejos, mesas, tocador, etc. El lugar era muy bonito y estaba bien conservado, y quitando los espacios con mobiliario moderno y poniendo a toda la gente vestida de época parecía que habíamos viajado en el tiempo. No visitamos todo el palacio, solo la parte de los apartamentos privados de Elisa (con la cama, tocador, etc) y la parte de la prefectura (con el mobiliario moderno) pero por la noche volveríamos para el gran baile de Elisa Bonaparte y podría disfrutar de otras salas del palacio, que ciertamente por fuer ano dice nada pero por dentro es impresionante. Tras visitar el Palazzo nos fuimos a tomar algo de camino al Palazzo Pfanner donde teníamos el picnic- comida esperándonos.

Visita: Mayo 2016

Mis imágenes: Dentro del Álbum Italia Napoleonic Weekedn I (Cuaderno de la Página de Facebook)

Información para viajar: Jane Austen Society Florence

miércoles, junio 08, 2016

Palazzo Tucci, Lucca - Italia

Baile en el Palazzo Tucci - Lucca

Empezamos la tarde del viernes preparándonos para la clase de baile en el Palazzo Tucci. Antes de la clase fuimos a descubrir donde se encontraba el palacio porque entre tantas callejuelas de Lucca es fácil perderse y vestidas de época napoleónica no es la mejor manera de pararse a preguntar o mirar un mapa. Aunque íbamos cinco nos separaron en dos grupos, unas al primero, porque iban con el pequeño hijo de una de las cinco y que dadas las horas que tiene un bebe no podía quedarse despierto hasta muy tarde, y el resto fuimos al segundo grupo. Fue necesario poner dos grupos porque éramos mucha gente para bailar en el salón del palacio Tucci. En el primer grupo había principalmente ingleses, malteses y rusos, y en el segundo grupo principalmente italianos y españoles. En el palacio hay habitaciones donde alojarse y una de mis amigas había alquilado los trajes y la persona que se los iba a dar estaba alojada en el palacio así que me preparé para el baile, con mi cinta con plumas rojas y blancas a estrenar. Acompañamos a las amigas al primer grupo, iban con retraso y se habían perdido, y como nosotras ya habíamos mirado el camino las guiamos hasta la entrada del palacio donde nos encontramos con una pareja rusa encantadora que conocí en la isla de Elba durante el bicentenario de la expulsión de Napoleón. Para entrar al palacio había que tocar al timbre para que abrieran las verjas por lo que sin haber estado antes es confuso saber que ese es el palacio, como decía en mi entrada sobre Lucca, el exterior de los palacios no hace suponer que sean palacios. En el interior nos encontramos con un patio central con adornos florales que lleva a unas escaleras para subir a las salas del palacio. Una vez arriba se comprende por qué es un palacio, las salas estaban todas decoradas con pinturas, tanto las paredes como los techos, también había espejos y lámparas estilo palaciego. La sala principal del palacio tenía dos grandes pinturas de estilo greco-romano y las amplias puertas del mismo daban lugar a pequeños salones decorados con diversos colores que dan a una gran sala con varias puertas, estas puertas son las habitaciones, también con grandes pinturas como el resto del palacio y una cama con columnas como de época. La gran sala da al balcón del palacio, un buen lugar para disfrutar del aire fresco una vez estuvieras muy acalorado por el baile, porque realmente los bailes de la época napoleónica con tanto giro y vueltas con intercambio de parejas al final da mucho calor y el abanico es un instrumento necesario. En el primer baile fui algo reticente a salir a bailar pese a la petición de un caballero italiano, y eso fue porque esperaba que mi amiga se uniera al baile, pero como no parecía ni siquiera interesada en tomar fotografías, en el siguiente baile me acerqué a la zona de las damas y acepté la siguiente petición a bailar. El baile “La Marquise” era el más sencillo de todos, ya lo había bailado en Elba por lo que aunque soy bastante torpe no necesito ayuda de un maestro de baile en este caso, pero mi pareja era un poco más torpe que yo porque en uno de los giros en vez de tomar mi mano para girar tomó la de otro caballero. Una situación en la que uno no sabe si seguir adelante o pararse. Aun así fue un placer poder bailar, aunque fue mi primer y último baile dado que hice compañía a mi amiga y dentro de la habitación de la encargada de darle los vestidos me perdí toda la clase de baile. Es cierto que fue decisión mía no abandonar a una amiga y quedarme con ella en vez de irme a disfrutar del baile pero no me sentiría bien conmigo misma si dejaba a mi amiga sola. Aunque eso no quiere decir que esta recreación empezara con mal pie y terminara peor, pero eso es otra historia. Una vez conseguimos todos los trajes ya casi había terminado el baile y para terminar el día llovía, y no llovía un poquito sino que llovía con fuerza. Mi amiga se fue sin paraguas hasta el apartamento a buscar un paraguas para los trajes y para mí, que con ropa de la época napoleónica no es la mejor manera de correr bajo la lluvia. Solo trajo un paraguas por lo que a la vuelta nos mojamos un poco, pero nada en comparación con lo que me hubiera mojado sin el paraguas, porque de camino al apartamento empezó a llover cada vez más fuerte hasta que parecía que caía el diluvio universal. Además, justo cuando teníamos el paraguas e íbamos a marcharnos una mujer se empeñó en preguntarnos por una calle, por más que le decíamos que no éramos de ahí, que no insistiera, que ni entendíamos italiano. Los bajos de los vestidos de muselina blanca acabaron marrones, por mucho que uno se lo suba hasta las rodillas intentado no mojarse con los charcos, y los zapatos estuvieron empapados durante un día entero. En la época napoleónica no iban vestidos para el diluvio universal.

Visita: Mayo 2016

Mis imágenes: Dentro del Álbum Italia Napoleonic Weekend I (Cuaderno de la Página de Facebook)

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martes, junio 07, 2016

Lucca - Italia

Lucca


El viaje a Italia de este año no fue como los esperado o lo planeado en ninguno de los aspectos, pero podría haber sido peor. Pese a los pronósticos de lluvia esta solo apareció de noche o cuando estábamos en un autobús en ruta o comiendo, por lo que en cuanto al tiempo puedo decir que fuimos afortunada. Al viaje no fui sola, sino con unas amigas, pero no con las amigas extremeñas con las que suelo viajar, y como ya he dicho en alguna otra ocasión, a veces con los amigos puedes hacer muchas cosas pero no viajar. Borrando los malos recuerdos he de centrarme en Lucca, que es un lugar precioso para visitar. Llegar a Lucca es fácil, desde el aeropuerto de Florencia o Pisa hay trenes cada poco tiempo. Nosotras viajamos desde Pisa porque está mucho más cerca y ya que teníamos que ir a Madrid a coger el vuelo lo mismo os daba Florencia que Pisa, y puesto a elegir, mejor el lugar más cercano. Normalmente hay un tren en el aeropuerto de Pisa, por desgracia el viaje estaba abocado al fracaso porque meses después de haber cogido el vuelo decidieron cerrar la estación pro reforma y pusieron un bus. No habría mucho problema sino fuera porque la cola para comprar los billetes del autobús del aeropuerto a la estación del tren nos llevó una hora. Además, mis compañeras de viaje se fueron al baño antes de salir las maletas (yo recogí las tres maletas) así que fuimos las ultimas de nuestro vuelo en ir a hacer la cola de la entradas (mientras hacíamos cola yo aproveche para ir al baño, gajes de los viajes, saber cando hacer las parada técnicas para aprovechar el tiempo). A esta espera le añadimos otra hora de retraso en salir del aeropuerto de Madrid, tenemos dos horas perdidas en colas. Quitando esto el resto del trayecto fue rodado, del autobús a la estación, cogimos los billetes de ida y de vuelta, cogimos el tren de Pisa a Lucca, llegamos a Lucca y cruzamos las murallas hasta llegar a nuestro apartamento en un antiguo palacio en el centro fortificado de la ciudad. Tenía previsto ver Lucca nada más llegar pero acabamos tan agotadas y sin comer que fue dejar las maletas, ir al supermercado, comprar algo de comida y comer a las cinco y pico de la tarde, y sin darnos cuenta se hizo de noche y nosotras sin haber dormido al noche anterior porque cogimos el bus a Madrid a las tres de la madrugada. En fin, que no teníamos el cuerpo para visitar nada, lo único que vimos fue la puerta de San Pedro, que atravesamos para entrar en el recinto amurallado de la ciudad, el patio del palacio donde nos alojábamos, y la torre Giuginni que estaba junto al supermercado más cercano. Así que en vez de aprovechar el día de llegada usamos el día siguiente para ver Lucca. Lucca puede parecer pequeño, pero no lo es, además su casco histórico es de estilo medieval y las callejuelas están hechas para que te pierdas al recorrerlas. Por la mañana empezamos la visita con una parte de las murallas de la ciudad de Lucca, las murallas están bastante bien conservadas y te puede llevar unas cuantas horas recorrer todos los bastiones y puertas, tiene una buena vista de las torres de la ciudad y un parque botánico pequeño pero bonito, aunque por mi alergia lo vi de lejos. Caminamos hasta la puerta de San Pedro y otro día caminamos hasta la puerta de Santa María, diferentes pero interesantes. Para visitar Lucca hay que callejear por el interior de su muralla, pues en cada casa o rincón se pueden encontrar murales de pinturas en las paredes o edificios palaciegos con detalles renacentistas. Vimos por fuera el Duomo o catedral de San Martin, la iglesia de San Miguel, la casa natal de Puccini, y en la plaza de al lado, donde está la estatua de Puccini un grupo de ingleses cantando a Puccini. También vimos la iglesia de San Giovanni, la plaza del anfiteatro, la plaza del mercado, la torre del reloj, y la torre Guigini que tiene un jardín en lo alto. Por desgracia no pude subir a la torre Guigini, pero Lucca es un lugar precioso, lleno de rincones encantadores. También vimos el palacio ducal, el palacio Tucci, y el palacio Pfanner, que por fuera no parecen palacios que llamen la atención pero durante la recreación pudimos visitarlos por dentro y son hermosos, sus pinturas, sus esculturas te muestran la belleza de los palacios italianos. Podría detenerme en cada rincón de Lucca que visitamos pero como he dicho es un laberinto de callejuelas, donde no hay una mercado hay una plaza con restaurantes o cafés, rincones por donde pasear y ver diferentes iglesias y palacios, es Italia, es un sin fin de arte en la misma ciudad. Además, toda la ciudad está decorada con flores y cada rincón es una obra de arte italiana. Es decir, Lucca fue todo un descubrimiento, pero ¿qué parte de la toscana italiana no lo es?.

Visita: Mayo 2016

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lunes, junio 06, 2016

Tudela - España

Tudela


Dejamos el Bocal del canal para visitar Tudela. Como íbamos mal de tiempo la visita programa se acortó de forma que, aunque teníamos previsto ir a una de las colinas de Tudela donde se desarrolló la batalla y ver Tudela desde arriba, finalmente hicimos un pequeño recorrido por el casco histórico de Tudela y visitamos la catedral. Empezamos el recorrido deteniéndonos en el Palacio del marqués de San Adrián, que fue cuartel general de Castaños, con una placa que refleja la historia del lugar en la contienda napoleónica dado que fue ahí donde se reunieron Palafox, Castaños y otros generales para debatir la dirección del ejercicio en la guerra. De aquí nos vamos acercando a la catedral, pasamos una parte de la misma, con una techumbre de madera con detalles conservados para acercarnos a la calle de la Rosa, esta calle es muy estrecha pero permite ver un trozo del pórtico del juicio de la catedral. Tras cruzar la calle oscura y estrecha llegamos al frente de la catedral y del pórtico, que aunque ennegrecido permite ver sus figuras bastante bien. Por falta de tiempo entramos primero a la catedral para evitar que nos cierren. Lo primero que visitamos es el claustro de la catedral, un patio luminoso con columnas decoradas en cada capital con diferentes figuras que recrean diversos pasajes y personajes de diferente tipo y clase. Algunos están cubiertos por esteras para protegerlos mientras se restauran. Tras salir del claustro volvemos a la catedral, en el lateral más cercano hay una inmensa capilla con estilo barroco preciosamente decorada. Es muy curioso el contraste que tiene la catedral de Tudela, con los diversos estilos en sus capillas. De esta capilla barroca pasamos a otra capilla que iluminada nos muestra una tumba de un matrimonio noble que conserva el colorido original, de suelo a techo está todo cubierto de intensos colores verdes, rojos y dorados con los que uno pasaría horas mirando cada detalle de los cuadros o del sepulcro. En la siguiente capilla solo nos encontramos con una talla de madera de una virgen de estilo medieval y colorido, austero pero hermoso. De aquí llegamos a la nave central con un retablo precioso donde podemos ver las antiguas cadenas origen del escudo de Navarra. Al frente del retablo principal está el coro y el órgano, algo muy típico de todas las catedrales españolas, y al otro lado la capilla de san Martin, también de otro estilo. Junto al coro otra capilla donde hay tres figuras como una muñeca rusa en donde es habitual ver o la virgen o la virgen y el niño. Esta capilla, como la otra, es diferente al resto. Finalmente salimos de la catedral para ver el pórtico del juicio final. Aquí nos explican que en un lateral del pórtico está representado el cielo y en el otro el infierno, el cielo es más aburrido y común en sus figuras pero el lado del infierno es mucho más detallado y deferente, con diversos tipos de pecados y de castigos, y aunque no conserva el color si conservan los detalles para ver con claridad cada una de las escenas. Tras esto seguimos visitando el casco histórico y nos acercamos para ver por dentro y por fuera el palacio renacentista del Almirante. Por dentro es un museo pero conserva la techumbre y las escaleras de la época por lo que aunque es una visita rápida es interesante subir hasta arriba y bajar las plantas del palacio. Seguimos recorriendo Tudela hasta llegar a la Plaza de los fueros, donde paramos a tomar algo y tener un poco de tiempo libre antes de quedar en el kiosko central para volver todos juntos de camino al autobús.

Visita: Mayo 2016

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