lunes, junio 25, 2012

Barcelona - España

Barcelona
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El camino en bus de Zaragoza a Barcelona no tuvo nada resaltable. Llegué a su hora y sin ningún contratiempo reseñable. Resultó que el apartahotel que habíamos reservado estaba muy cerca de la estación del norte de Barcelona, donde paraba el bus. Así que mi amiga me vino a recoger y fuimos andando hacia el hotel. Hacia buen día pero no excesivo calor. La zona estaba en parte en obras pero el metro funcionaba así que como íbamos a hacer turismo ya teníamos solucionado el tema del transporte. El jueves ya no salimos, nos hicimos la cena y aprovechamos para planificar el resto de días. Muchos planes por hacer de los cuales nos pusimos dos objetivos: la sagrada familia y el parque Gúell. El resto, sí, queríamos ver y hacer más cosas, pero si no salían no pasaba nada. Para otro fin de semana. El viernes nos levantamos a las ocho de la mañana para salir a comprar. Nos resulto curioso la cantidad de gente que había en el supermercado a la nueva y media. Normalmente por nuestros barrios la gente va al supermercado pro las tardes y no a primerísima hora de la mañana. Cuando ya habíamos recogido la compra e íbamos a salir hacer nuestra ruta turística el novio de mi amiga nos pidió si íbamos con él al Primavera Sound Festival. Lo del festival tiene historia dado que al principio íbamos a ir, pero luego el novio no iba a ir cuando Björk canceló. Pero luego volvió a querer ir y como a nosotras nos mareó, mi amiga y yo decidimos que nosotras íbamos a Barcelona de turismo y él iba a Barcelona al Primavera Sound. Al final salimos más tarde y llegamos en metro a la plaza Catalunya, abarrotada de turistas y de ahí nos dedicamos a ir de tiendas (de tiendas de disco, eso si). En una de las tiendas de la calle tallers a la que quería ir el novio de mi amiga estaban tocando Wilco, un grupo que había tocado el día anterior en el primavera (primavera sound festival) y estaba tan lleno de gente que se quedó con las ganas de entrar. Así que nosotras nos quedamos con las ganas de hacer turismo y él de comprarse discos ahí. Aun así los tres días en Barcelona fueron bastante provechosos, aparte de la mañana de compras, después de ir al apartahotel y comer caminamos pro el litoral viendo la playa (ninguna tenia pensado ir expresamente a la playa, pero un paseo junto al mar y la arena no hace daño). Y así llegamos al fórum donde se celebraba el Primavera Sound Festival. La tarde-noche la pasamos en el festival, aunque aparte de recorrer tras el novio de mi amiga todos los stands y tiendas del Primavera fuimos solo de dos a tres escenarios. Por un lago empezamos con música de mi tierra, con Bigott, luego Girls, Afrocubism, Christina Rosenvinge, The Cure, interminable el concierto el de estos últimos, cuando parecía que iba a acabar el concierto continuaba y continuaba, fabuloso para los fans de The Cure, para mi amiga que solo se conocía una canción resultó un poquito largo, bueno, solo hay que decir que la única canción que conocía fue la última, pero la ultima, no la penúltima ni de la sultimas, sino la ultima canción que tocó The Cure y dio por finalizado el concierto. Luego vimos The Drums y finalmente The Rapture. A este último grupo no los conocía y me gustaron bastante, mucha energía a esas horas de la madrugada. A las cinco y media de la mañana llegábamos al apartahotel (45 minutos andando desde el fórum de Barcelona) y a las 9 y media de la mañana estábamos saliendo (solo mi amiga y yo) para ir de turismo. Cerca del apartahotel, cinco minutos andando, estaba la parada del bus turísticos (línea verde y roja) la línea verde es la del litoral, pro donde el otro día pro la tarde habíamos estado paseando así que tomamos la línea roja hasta llegar a la confluencia con la línea azul donde cogeríamos el bus que nos llevaría a nuestro primer objetivo: la Sagrada Familia. Y la misma línea nos llevaría al segundo objetivo: el parque Güell. Hay tres rutas de bus turístico en Barcelona. La verde, la roja y la azul. El bus, aun así, es bastante caro, el billete de un día costaba 24 euros. La única ventaja es que te daban un folleto, un taco de descuentos en entradas a diversos sitios y varios cascos. Quiero decir, la primera vez te dan los cascos, pero el resto de veces que subíamos nos volvían a dar cascos aunque enseñábamos el papelito de que ya habíamos comprado el billete. Eso por la mañana, por la tarde ya no, pero así si se rompían tenías de repuesto, o en otro caso tenias para cuando volvieras a casa. El recorrido de la ruta roja hasta que cruzamos con la ruta azul estuvo bastante bien para darle un vistazo general al centro gótico de la ciudad, además de la curiosidad con la que nos queramos (en el bus turístico cuentan las cosas como les da la gana) claro que teniendo en cuenta que éramos las únicas que hablaban español (lo demás eran todo extranjeros) daba igual si inventaban algunas cosas, nadie lo iba a notar. Como decía bajamos de la línea roja y cogimos la azul, muy bien señalizadas, y bajamos en la sagrada familia. Cuando vimos todo el mogollón de gente que había haciendo cola para entrar desistimos de hacerlo. No es porque no nos apeteciera verla por dentro, mi amiga hacia tiempo que no la había visto y yo no lo había hecho nunca (por dentro, por fuera si). El caso es que decidimos que ya que teníamos el descuento para entrar a la sagrada familia (el del bus turístico) en un fin de semana de invierno (que habría menos cantidad de turistas) podríamos ir a Barcelona con ese objetivo. Ese objetivo y el de pasar un rato en el bar del bosque de las hadas (el nombre es en catalán, pero no recuerdo como era) que nos quedo también pendiente en este viaje. Le dimos toda una vuelta la Sagrada Familia, para verla bien por fuera, con los bonitos árboles violetas adornando la parte de atrás, la que tiene una calavera en el muro junto a la cruz y demás. Nos tomamos un refresco (nada caro dada la situación del bar) con vistas a la Sagrada Familia. Y tomamos el bus de la línea azul con dirección al parque Güell. Nos bajamos y seguimos a los turistas, que seguro sabían el camino. Desde la parada del bus hasta el Parque Güell solo es cuestión de subir una cuesta por la que se ve bajar y subir un montón de turistas. Y a medida que te acercas al parque hay más y más tiendas de souvenirs y alimentación (¡¡¡agua!!!! hacia mucho calor). El parque Güell es gratis, una de las pocas cosas con ese nombre en Barcelona, y estaba plagado de gente, vimos las grutas, el lagarto y dimos unas cuantas vueltas. Los balcones están llenos de significado. Un chico explicó al lado nuestro que el banco junto al que estábamos sentadas tenia el nombre de María en latín, yo le eche un vistazo cuando se alejaron (para que no se notara mucho que había estado echando un oído) y no lo vi, pero si es cierto que mi amiga dijo que Gaudí hacia mucho de eso, de hacer cosas sinsentido pero con sentido, solo que había que buscarlo. Una buena vista de la ciudad de Barcelona y retomamos nuestro itinerario recorriendo una buena parte de la ciudad desde el bus turístico. Hay que decir que aunque caro esta muy bien organizado porque cuando había mucha fila venían un autobús tras otro para no tener que esperar mas de 10 minutos al sol entre uno y otro. Pasamos el Tividavo, el Camp Nou, la puerta de unos dragones de un joven Gaudí, y en plaza Catalunya nos bajamos para tomar el metro y regresar al apartahotel a comer. Nada mas comer fuimos de vuelta al bus turístico. Tomamos de nuevo la ruta roja hasta plaza Catalunya viendo la catedra gótica de refilón- ahí bajamos para comprar el billete del bus nocturno. Dado que recomendaban reservarlo decidimos hacerlo porque ya que estábamos de turismo apuraríamos al máximo. Y luego vuelta al bus, esta vez como la ruta azul ya la habíamos completado tomaríamos la roja, con la que solo habíamos llegado hasta Plaza Catalunya, pasando por la catedral, el museo del chocolate (no lo encontramos pero el audio guía dijo que estaba ahí) y la Pedrera y otras casas de Gaudí. Seguimos con la ruta roja viendo la plaza España y Montjuic. Nos bajamos en el mirador de Montjuic para ver la ciudad y la impresionante plaza España. Y continuamos por la zona olímpica, bajamos hacia el puerto y nos acercamos hacia el monumento a Colon, y poco antes de llegar a la Barceloneta nos bajamos para poder volver a la plaza Catalunya dado que se nos iba el tiempo y todavía teníamos que cenar algo antes de coger el bus nocturno. Cenamos de pie, en la fila del bus nocturno, pollo frito comprado en el Kentacky, con un montón de guiris riéndose y mirándonos raro, pero solo teníamos ese tiempo para comer algo, dado que una vez subiéramos al bus no podríamos comer, y llevábamos toda la tarde en el bus turístico. Lo cierto es que así como las rutas del bus turístico de día nos compensaron el gasto, el bus nocturno nos defraudó. La imagen de la plaza De España de Barcelona con el juego de luces de sus fuentes resulta espectacular pero el resto de Barcelona nocturna no es gran cosa desde el bus. Además, nos tocó una guía que estaba en prácticas, y aunque le saludábamos en español ella no se cansaba de hablarnos en inglés. Luego fue una pena que pasáramos por el Arco del Triunfo y dijeran que en unos segundos estaría iluminado y pasado unos minutos y ahí no se encendía nada. Ahí nos dimos cuenta que no hay ni una sola ruta del bus turístico que pase por el Arco del triunfo. Lo que no deja de ser algo bastante curioso. Al día siguiente dimos un pequeño paseo por las Ramblas y la Plaza Catalunya antes de comer y regresar al apartahotel para coger las maletas y tomar el autobús de vuelta a Zaragoza.
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Visita: Junio 2012
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Mis imagenes: Pendientes

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