Ruta Garganta de los Infiernos (desde Jerte) - España

Ruta Garganta de los Infiernos

Realmente mi fin de semana en Extremadura tenía el objetivo de hacer la Ruta de Carlos V pero para llegar hasta Jerte desde Zaragoza tuve que ir al trabajo con la maleta, del trabajo directa a la estación de tren, de ahí hora y media a Madrid, de Madrid a Jerte en bus tres horas y media. Así que llegué a las once y media de la noche con más dolor de piernas que si hubiera hecho el camino andando. Así que al día siguiente saliendo tempranito recorrimos el pueblo de Jerte, atravesamos su piscina natural (una piscina hecha en el rio, cuya agua es cristalina y limpísima) y cambiamos a la ruta de la garganta de los infiernos, de solo 16 kilómetros y dificultad media-alta, para que así no me agotara y no pudiera disfrutar del domingo. El camino desde Jerte es de subida por pista forestal, a los alrededores los campos de cerezos, que en esta época del año están todavía verdes, sin flor ni fruta. Y cuando por fin se empieza a ver el valle, con las montañas al frente y el pueblo de Jerte en su falda es cuando a pocos metros aparece un cartel de que comienza la reserva natural Garganta de los Infiernos. Seguimos de subida, pero aquí ya el camino es de tierra, lo bueno es que los árboles frondosos nos daban sombra casi todo el camino, pasamos por la señaliza fuente de Jarandilla que estaba completamente seca, durante el recorrido lamenté no haber llevado muchas más agua dado que casi todas las fuentes del camino estaban secas, al parecer no había sido un año muy lluvioso por ahí. Desde lo que casi es un mirador porque se puede ver el valle del Jerte mucho mejor se divide la ruta, por un lado la de Carlos V y por otro la de la Garganta de los infiernos. Seguimos subiendo por la de la garganta, planeando hacer la ruta circular, y finalmente llegamos a una zona donde la vegetación cambia. Ya no hay altos arboles que nos den sombra, el camino comienza a ser empedrado, un típico camino romano de montaña y mientras bordeamos la ladera de la montaña (al menos ya no seguimos subiendo) a nuestra derecha podemos distinguir las rocas del río (o garganta, lo cierto es que no sé en qué parte concreta comienza a llamarse al río garganta). Siguiendo el camino empedrado bajamos hasta el puente nuevo, nuestra primera parada. El agua esta fresquita y es completamente cristalina, se ve perfectamente el fondo del río y cada piedra. Baja poquita agua, y mis amigas me dicen que hace dos semanas cuando fueron por ahí bajaba más agua. Después de descansar toca volver a subir, dado que mientras íbamos bordeando íbamos bajando hasta el río, ahora toca subir la otra montaña, el camino sigue hasta arriba empedrado por lo que no se hace difícil, si acaso pesado por el calor y la falta de sombra y fuentes en el camino. Y como siempre todo lo que sube baja y volvimos a bajar para llegar al puente carrascal, paramos un ratito solamente dado que aquí apenas se veía el agua de la garganta, como decía bajaba muy seca, y volvimos a subir, aquí ya con sombra pero el problema de la zona de arboles con sombra eran los mosquitillos y moscas que venían de forma masiva a molestar, así que tomando unas ramas rotas nos hicimos unos paypals y nos abanicábamos para espantarlos y poder seguir el camino. Llegado cierto momento tocó comenzar a bajar de nuevo y aquí ya no había camino ni de tierra ni de piedra, solo unos cuantos pedruscos de aquí para allá, el camino estaba señalizado pero la bajada por las rocas se me hizo más complicada, y mucho más larga, lo cual es normal dado que íbamos más lento mirando donde poner los pies sin caernos rodando ladera abajo. Tras la bajada se comienza a ver el refugio y otro puente pero seguimos adelante por un camino de tierra hacia Los Pilones, por aquí ya empezamos a ver gente, por ahora todas las horas de camino y descanso habíamos estado completamente solas. En esta zona de Los Pilones es donde la garganta baja formando cascadas y piscinas naturales, es una imagen muy bonita y pese a que el agua estaba bastante fría había bastante gente bañándose en el lugar. Mis amigas me comentaron que algunas de las bañeras de roca blanca que se veían secas la semana anterior habían estado llenas de agua. Paramos un rato porque después de Los Pilones ya solo quedaba la vuelta a Jerte, el camino era fácil pero estaba lleno de arboles y por tanto de molestos mosquitillos, moscas y demás insectos que formaban nubes negras a nuestro alrededor. Mis amigas lamentaron que todavía no hubiera llegado el otoño, dicen que los colores del otoño en esa zona son preciosos, tanto o más bonitos que en primavera. Otro año será.

Visita: Septiembre 2011

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